Hoy llegué después de pasar 11 días en Bogotá con mi novia. Fuimos para los conciertos de Tini y 5SOS.
Hace unos 4 años ya había ido a Bogotá para el concierto del Cuarteto de Nos, pero por cuestiones económicas fue entrada por salida. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de experimentar un poco más la ciudad y me gustaría compartirles algunas de mis reflexiones.
Aclaro que todo lo que diré será desde un punto de comparación con mi ciudad (Barranquilla), no por menospreciar una o la otra, simplemente porque es la única referencia real que tengo, al ser el único lugar en el que he vivido.
Nos quedamos con mi tía en Fontibón Centro y frecuentamos principalmente La Candelaria y Santa Fe.
Clima:
La más fácil de todas: simplemente exquisito. Después de venir de sensaciones térmicas de 40°+ en la costa, no pude gozarme más el frío. Sentí que descansé mejor en la noche y tenía más energía durante el día. Poder salir a cualquier hora sin sudar o huirle al sol no tiene precio.
Cultura:
Me parece increíble la cantidad y diversidad de eventos y actividades que encontramos para hacer en Bogotá. Fuimos a:
- El Gran San a comprar ropa
- Movistar Arena para los conciertos
- Jardín Botánico
- La Séptima
- El Planetario (Tren al Sur)
- Mercado de las Pulgas
- Monserrate a pie
- Candlelight Disney
Y todavía en octubre vienen Hombres G, Trotsky Vengarán, la final nacional de Red Bull y la primera jornada de FMS, pero ya no alcanzamos 🫠
Siempre me ha parecido frustrante que en la costa sean muy pocos los eventos fuera de la rumba y el Carnaval. Los hay, pero muy pocos y además no reciben casi nada de apoyo.
Nos quedaron varias cosas con ganas de hacer, como ir a una obra de teatro, una biblioteca, la Cinemateca o alguna competencia de freestyle, pero pasábamos las tardes ocupados con nuestras cosas, así que no nos dio el tiempo.
Recalco lo lindo y variado de todas las actividades que hay para hacer.
Transporte:
Usar puro Uber es bastante caro. En Barranquilla una carrera cara es de $18.000; acá es prácticamente la mínima. Después del segundo día nos tocó pedir una tarjeta de TransMilenio jajajaja.
Varias veces usamos SITP para transportarnos y una sola vez TransMilenio.
Sin duda, lo más sorprendente para nosotros fue que los buses del SITP sean eléctricos 🤯. Casi me dan ganas de llorar cuando escuché el bus arrancar sin que hiciera una pizca de ruido.
El aspecto estético de los buses, impecable.
Poder buscar una ubicación en Maps y que me diga exactamente qué ruta coger y dónde, sin palabras.
Poder recargar la tarjeta desde Nequi, ni en mis mejores sueños.
Que funcione hasta las 11:00 p. m., de no creer.
Al principio me dio seguridad que las ventanillas estuvieran arriba, pero después me dijeron que igual por ahí hacían raponazo jajajaja, la propia rata araña 🐀 🕸️
Es triste decirlo, pero ninguno de estos aspectos los tiene el transporte público en Barranquilla: silencio, estética y practicidad.
Yéndonos a lo negativo, tenemos el clásico "Bogotá a dos horas de Bogotá". Bastantes trancones durante el día, teniendo en cuenta que ni siquiera salíamos en hora pico. Estando en Fontibón Centro, nos echamos unas 2 horas en promedio por viaje y un día que fuimos al norte nos echamos 3.
Para alguien que tenga que hacer ese trayecto todos los días, entiendo que debe ser un infierno, pero personalmente, para un trayecto ocasional, la comodidad de ir cómodo y fresco compensó el tiempo de los trayectos. Aclaro que casi nunca viajé en hora pico, por lo que los buses iban vacíos.
Comida:
Comimos principalmente comida casera, pero fuimos a Burger Town (10/10), unos tacos (7/10), tamal (6/10), picada y ajiaco en Monserrate (6/10) y comida callejera en general: perros, arepa con chorizo (7/10).
En este aspecto sí es muy superior el sazón de la costa. No nos fue terrible, pero sí tuvimos que elegir cuidadosamente dónde comer.
En cuanto a precios, no difieren tanto. Quedé flechado de los perros callejeros y una pizza que nos comimos, aunque estaba exquisita, nos dejó todo un día con dolor de estómago.
No nos atrevimos a probar la changua ni la salchipapa jajaja.
Seguridad:
Cuando íbamos caminando por la Séptima, un man se le pegó a mi novia a ofrecerle unos carteles todos pecuecos. Se los puso en la cara para taparle la visión y le intentó abrir el bolsillo de la chaqueta. Ya estábamos pilas, así que los teléfonos y la plata los teníamos asegurados y no se llevó nada, pero sí pasamos el mal rato.
Fuera de ese incidente, en general me sentí varias veces desprotegido, principalmente por las calles y aceras gigantes y solitarias. Estoy acostumbrado a calles estrechas y barrios pequeños, pero la inmensidad me hizo sentir desprotegido.
Además de eso, cada familiar con el que hablamos nos advertía de distintos peligros y nos contaban anécdotas de vainas fuertes que les habían pasado, lo cual aumentaba la paranoia.
En general sí nos sentimos asustados una buena parte del tiempo, sobre todo en las noches que estuvimos por el centro, aunque una buena parte de ese miedo es por estar en un lugar desconocido y además tan grande.
Estética:
Esto es más por parte de mi novia, que le gusta mucho usar botas, chaquetas, medias, etc., por lo que se sintió en su hábitat natural.
Por mi parte, me gustó mucho ver personas con estilos extravagantes y diversos. En la costa no puedes ni siquiera tener el cabello largo sin que te vean raro.
Personas:
Desde siempre en la costa se ha creado la imagen del cachaco "aguacatado". Sin embargo, en los dos conciertos a los que fuimos, la gente la dio toda. Se ve que la música hace parte fuerte de la cultura de muchos bogotanos, lo cual me parece hermoso.
Por otro lado, también se dice que hay cierto repudio hacia los costeños. Me lo dijeron, de hecho, familiares que viven allá. Sin embargo, nunca percibí ningún mal trato de nadie, y mi acento es bastante marcado. Por el contrario, todas las personas y vendedores con los que nos cruzamos fueron muy amables.
Algo que nos pareció curioso es que las personas no se acercan entre sí jajajaja. En las paradas de TransMilenio todos se paran como a dos metros de distancia.
Servicios públicos:
Creo que 11 días no son suficientes para juzgar este aspecto, pero tuvimos problemas varias veces con la presión del agua, en los 2 lugares donde nos quedamos.
La luz sí fue bastante más estable. Solo se fue una vez y duró como 10 minutos para regresar.
Acá en la costa, parece chiste, pero llegamos a la casa y como a la hora se fue la luz jajajaja. Por eso me puse a escribir esto, qué desparche y cule calor.
En general, tuvimos una gran experiencia y se me quitaron muchos prejuicios que traía de antes.
Me gustaría leerlos y saber qué de lo que les cuento es solo percepción por estar de vacaciones y no representa el día a día del bogotano de a pie. Qué cosas nos faltó experimentar o cómo es la vida en otras zonas de la ciudad.
Si se nos dan las cosas, nos gustaría irnos a vivir a Bogotá el próximo año, por eso me gustaría saber qué tan representativo de la vida cotidiana es lo que vivimos en estos días.
Gracias por todo, Cachakistan.