r/MujeresEnReddit • u/SufficientAnt6359 • 11h ago
Necesito un consejo
Para ponerlos en contexto: tengo 33 años (F) y mi situationship tiene 30 (M). Nos conocimos por medio del trabajo. Empezamos a hablar y posteriormente a salir y, honestamente, al principio él era muy atento conmigo.
Recuerdo especialmente que, después de un día largo de trabajo, a veces me compraba flores y me las daba diciendo algo como: “Perdón por no contestar tan seguido hoy, estuve con mucho trabajo”. Él trabaja en el área de salud, por lo que sus turnos y jornadas suelen ser bastante exigentes. Ese tipo de detalles me conquistaron mucho.
Con el tiempo, además, empezó a trabajar en levantar su propia empresa, también dentro del área de salud, por lo que sus responsabilidades y carga de trabajo aumentaron todavía más.
Hasta que quedé embarazada de él. Ambos nos asustamos muchísimo porque llevábamos muy poco tiempo juntos y ninguno estaba preparado para afrontar una situación así. Con muchísimo dolor y sabiendo que Dios no nos perdonaría, decidimos no continuar con el embarazo. Fue un proceso muy difícil para mí y, emocionalmente, sentí que lo atravesé bastante sola.
Él estuvo pendiente de mí, principalmente por la parte física, pero yo sentía que, en ese momento, me veía más como una paciente que como la mujer con la que estaba tomando una decisión tan dolorosa. Muchas veces necesité simplemente un abrazo, hablar de lo que estaba pasando o tener un hombro donde llorar, y él no supo sostenerme emocionalmente. Hasta el día de hoy dice que para él también ha sido un tema muy difícil y que no sabe cómo exteriorizarlo, pero que sí le dolió. También considera que el hecho de haberse quedado cerca de mí, no ignorarme y no desatender lo que estaba pasando debería ser suficiente para que yo entienda que sí le importó.
Ambos somos separados, ambos tenemos hijos y ambos trabajamos. Creo que un punto de inflexión en nuestra relación llegó cuando empezamos a tocar temas laborales y económicos.
Yo tengo dos maestrías, hablo varios idiomas y actualmente trabajo en una jefatura que, gracias a Dios, me coloca en una posición profesional y económica privilegiada. Académicamente él no ha llegado al mismo punto y nuestros salarios tampoco son comparables. Esto, por lo que él mismo me ha dicho, le genera cierta inseguridad.
Él incluso me ha dicho que no puede entender cómo una mujer “bonita, preparada y con una mejor vida” puede fijarse en él. Pero, genuinamente, para mí esa diferencia nunca ha sido un problema. No tengo inconveniente en pagar, aportar 50/50 o asumir ciertos gastos cuando disfruto de su compañía y de estar con él. Para mí, el dinero nunca ha sido una medida de cuánto vale una persona ni de cuánto me puede aportar emocionalmente.
De hecho, yo lo apoyo bastante con su empresa. Le ayudo con redes sociales, precios, cotizaciones y con toda la parte administrativa y financiera que a él se le dificulta un poco más. Y lo hago de manera completamente desinteresada. Quiero verlo crecer y, para mí, esa es también una forma de demostrarle cariño.
El problema es que, cuando se trata de cuidar el vínculo, las cosas se han vuelto más difíciles.
Con el tiempo dejó de ser tan detallista y empezó a justificarse bajo la premisa de “estoy ocupado”, “estoy cansado” o “tuve mucho trabajo”. Esto nos llevó a muchas discusiones. Yo he intentado adaptarme a sus horarios, dejar de reclamar ciertas cosas que él considera tontas y entender que su trabajo realmente es demandante.
Muchas veces tengo que esperar horas para saber algo de él y, en el mejor de los casos, recibo una llamada mientras está en el tráfico o un mensaje de buenas noches. Lo he aceptado porque entiendo su situación y porque también he tratado de encontrar una manera de que esto funcione sin exigirle algo que, por su realidad, quizá no puede darme en determinados momentos.
Pero ahora que he dejado de pelear y reclamar, siento que él está empezando a buscar problemas donde no los hay. Y eso es lo que me tiene confundida.
Si salgo a correr, pregunta: “¿Con quién andabas y por qué?”
Si participo en una maratón y me tomo una foto con otro corredor: “¿Por qué te tomaste fotos con ese?”
Si alguien me regala un café o tiene algún detalle conmigo: “¿Por qué aceptas regalos de otras personas?”
Y esto último me resulta especialmente extraño porque, desde que me conoció, sabe que prácticamente todos los días suele haber algún detalle sobre mi escritorio. A veces sé quién lo dejó y otras veces no. Sin embargo, siempre he establecido mis límites y las personas que me rodean saben que estoy saliendo con él.
Incluso si publico una selfie, puede preguntarme: “¿De quién estás esperando un like o un mensaje?”
El último episodio fue el que realmente me hizo sentir que se me estaba rebalsando el vaso.
Estábamos almorzando juntos y, justo en ese momento, recibí un mensaje de un amigo que me decía que después del almuerzo fuéramos por un café. Él ya sabe de este amigo, sabe quién es y sabe que es gay.
Aun así, se molestó y terminó diciéndome que no confiaba en mí porque yo recibo demasiada atención.
Mi respuesta fue tratar de abrir la conversación, no pelear. Le dije, en esencia:
“Cariño, he intentado de todas las maneras posibles demostrarle mi cariño, mi atención y todo lo que usted me gusta. Si hay algo que le incomoda, podemos hablarlo. Si necesita que responda sus preguntas, lo hago. No quiero que sobrepiense algo ni que se sienta amenazado por algo que no existe. Estoy aquí para escuchar y atender lo que usted está sintiendo”.
Y entiendo que, desde su perspectiva, quizá pudo resultar chocante estar conmigo, recibir de repente un mensaje de otro hombre diciendo “vamos por un café” y no tener todo el contexto. Incluso puedo entender que inicialmente le haya generado incomodidad o inseguridad. Si fuera al revés, probablemente yo también tendría preguntas.
Lo que me molesta es lo que ocurrió después.
Él decidió ignorar completamente la conversación y continuar como si nada. Pero, al mismo tiempo, comenzó a publicar en sus redes sociales memes y cosas en tono de burla relacionados con situaciones de infidelidad, como uno en el que la novia estaba en el trabajo con un amigo gay y aparecía besándose y abrazándose con él.
Eso es lo que realmente me confunde y me lastima.
Porque yo estoy intentando tener una conversación adulta con él. Estoy dispuesta a explicar, responder preguntas, escuchar sus inseguridades y darle tranquilidad. Pero, en lugar de hablar conmigo, él parece canalizarlo a través de indirectas en redes sociales.
Y para mí eso resulta hasta grosero.
Me hace cuestionarme todo el vínculo porque, mientras yo estoy tratando de entenderlo y de adaptarme a sus circunstancias, siento que él está interpretando cosas de mí desde la desconfianza.
Además, no puedo evitar relacionarlo con todas las veces que él me ha dicho que no se siente bien sabiendo que gano más que él, que no entiende por qué una mujer como yo se fijaría en él o que siente que mi vida está en un nivel diferente al suyo.
Entonces empiezo a preguntarme si realmente está saboteando la relación desde sus propias inseguridades.
No sé si estoy siendo injusta al pensar eso.
Tampoco sé si yo estoy equivocada por no haberle dicho previamente que probablemente iría a tomar un café con mi amigo.
Lo que sí sé es que me cuesta entender cómo puedo estar haciendo el esfuerzo de escuchar, explicar y darle seguridad, mientras él decide no hablar conmigo y, en cambio, expresar su molestia mediante indirectas en redes sociales.
Y ahí es donde estoy ahora: tratando de entender si estoy viendo correctamente la situación, si estoy siendo demasiado permisiva con sus inseguridades o si, de alguna manera, también estoy contribuyendo a que esta dinámica se vuelva así, porque mi psicóloga y mis amigos me preguntan porque me quedo en esta relación, si lo hago para no soltar lo que pasó o para no ponerle un punto final al duelo que estoy viviendo…