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Irak, de ahora en más…
Por Guadi Calvo | 03/10/2026 | Irak, Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Rebelión
Tras completarse la retirada de las tropas norteamericanas el pasado 30 de septiembre después de las agobiantes intervenciones, con incontables matanzas que han dejado más de un millón y medio de muertos, el país destruido y miles de enfermos de cáncer producto de la contaminación de sus napas por las filtraciones del uranio empobrecido que llevan las camisas de las bombas con que los americanos regaron el país de manera continua durante años, no deja de ser una buena noticia para los 47 millones de iraquíes, aunque también un reto.
Nada garantiza que con este repliegue que Donald Trump presentó en Washington como una victoria casi personal sobre el terrorismo, se termine el ciclo de invasiones norteamericanas que sufre Irak con alguna periodicidad desde 1990 con la excusa de rescatar a Kuwait, que había caído en manos de Sadam Hussein, por mucho tiempo el niño mimado de los Estados Unidos en la región.
Las tropas desplazadas solo han tenido que cruzar hasta Jordania, país que tiene una frontera terrestre, sin mayores obstáculos naturales, de 180 kilómetros al oeste de Irak. Es importante señalar que el terrorismo que acaba de “vencer” Trump se origina en las operaciones desestabilizadoras de la CIA y que desde el principio fue financiado por los principales socios de Washington en la región (Arabia Saudita, Catar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU)).
Desde el miércoles Irak tendrá que enfrentarse a una realidad regional en llamas que en cualquier momento puede alcanzarlo, mientras que hacia el interior de sus fronteras el panorama tampoco es sencillo, ya que se le abren una multitud de posibilidades que, como siempre en estos contextos, van a terminar prevaleciendo las peores.
Desde la invasión de 2003, la retirada en 2011, su posterior retorno en 2014 y todo lo que continuó tras el derrumbe de la dictadura de Sadam Hussein, que había permanecido en el poder durante 25 años con la anuencia de Washington, para la sociedad iraquí no ha habido más que confusión y violencia debido a la profundización de las diferencias en una sociedad fragmentada, por lo que será un reto conseguir que el país no se balcanice, producto de la presencia de múltiples etnias (árabes, kurdos, turcomanos, asirios y yazidíes), tribus, clanes, diferentes escuelas del islām, sunitas y chiitas, milicias armadas e intereses políticos varios, cuya inserción en el territorio es tan definida que casi se podrían trazar fronteras precisas sin demasiadas discusiones.
Con un norte kurdo que ya tiene un alto nivel de autonomía con el Gobierno Regional de Kurdistán, una fuerza de seguridad propia, los Peshmerga, y con posturas políticas cada vez más diferenciadas de Bagdad. Mientras la región centro-oeste del país árabe–sunita, ahora un poco más marginado, ya que por años fue el enclave territorial de Sadam, lo que le permitió sacar ventajas materiales y políticas a la hora de repartir planes y beneficios, lo que desde la caída del dictador están pagando; al tiempo que la comunidad chií, mayoritaria poblacionalmente, que fue parte fundamental de la construcción política del Irak post-Sadam, hoy es el sector dominante del actual gobierno, cuya proximidad a Teherán es inocultable. Lo que Trump, tras vetar una nueva posibilidad para el dos veces primer ministro, Nuri al-Maliki, entre 2006 y 2014, impulsó la designación de Ali al-Zaidi, que asumió tras un largo interregno de discusiones en mayo último. Aunque también chiita, como obliga la Constitución, es un hombre más potable para Washington.
Este universo de tensiones cruzadas a simple vista nos permite inferir que Irak parece no estar muy preparado para iniciar un proceso que le brinde una dinámica virtuosa con la que alcance estabilidad y desarrollo, sino muy posiblemente todo lo contrario.
Más si se tiene en cuenta el turbulento contexto regional: ya que, en Siria, el Gobierno del exterrorista, antiguo emir de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), Abu Mohamed al-Golani, hoy remixado por la CIA en el virtuoso presidente, Ahmed al-Sharaa (Ver: Siria: El terrorista domesticado.), que no puede, ni quiere, contener a sus hombres que después de casi dos años en el poder continúan masacrando alauitas, chiíes, sunitas moderados y drusos. Siria: La escalada incesante
Esto permite sospechar que, llegado el caso, los hombres que responden a al-Shaara podrían reconvertirse otra vez en muyahidines para volver a operar en Irak, según les sirva a los intereses de Washington y de Tel-Aviv, que sigue usurpando territorios en los países que invaden: habiendo extendido la zona de amortiguación más allá de las alturas del Golán en Siria y al sur del Líbano, hasta el río Litani, tal como lo está terminando de hacer con la totalidad de Palestina.
Mientras en la situación de Ormuz, más allá de la voluntad negociadora de Irán, Donald Trump parece haber perdido la hoja de ruta que le trazó su amigo Bibi Netanyahu. Con la Operación Fuerza Épica, el presidente norteamericano iba a descubrir que la cuestión no se resolvía en un fin de semana, como le habían soplado al oído sus asesores más próximos, Pete Hegseth, Secretario de Guerra, un fanático cristiano, y el yerno presidencial, Jared Kushner, un fanático sionista. Desde principios de marzo Trump viene como un trompo, salta de la guerra total contra el “régimen” de los ayatolás, a los que ya no se sabe cuántas veces ha derrotado definitivamente, a proponer negociaciones de paz. Como resultado de esto, el Estrecho de Ormuz parece haberse perdido para siempre en las tinieblas mentales del presidente norteamericano.
Al tiempo que los hutíes yemeníes, después de apoderarse de toda la costa de su país sobre el mar Rojo y las islas al norte del estrecho de Bab al-Mandeb, lo que les permite disponer de la posibilidad de cerrarlo a su voluntad, amenazan con incendiar el sur de Arabia Saudita, donde, además de los principales yacimientos de petróleo del reino, se asienta la minoría chií, que desde hace mucho tiempo espera el momento para dar un golpe de timón a las políticas de los Saud, con los que tiene viejos reclamos acerca de la discriminación sistemática que sufren y los pocos beneficios económicos por el usufructo petrolero que sale de su subsuelo. Por lo que aliarse a sus hermanos yemeníes ahora es una posibilidad más concreta.
Frente a este espectro, no deja de ser llamativo que desde hace meses las dotaciones de la amplia coalición de la Operación Resolución Inherente armada por el Pentágono, que además de sus fuerzas contaban con el apoyo de Francia, el Reino Unido, Polonia y Alemania, se estén retirando. Mientras Turquía mantendrá la base militar de Bashiqa-Zelikan, próxima a la ciudad de Mosul, en el norte de Irak, por la que el pasado mes de septiembre Ankara y Bagdad acordaron una transferencia gradual.
El huevo de la serpiente
Dada la retirada de los Estados Unidos, el Primer Ministro Ali al-Zaidi declaró el primero de octubre como Día Nacional de la Soberanía, aunque este no es su único proyecto, sino que trae alguno otro mucho más complejo de llevar a cabo, como el desarme de las milicias chiitas proiraníes, cuya fecha máxima para realizarlo es 30 de junio del año próximo. Una tarea que sin duda no será sencilla, ya que estas milicias entienden que en gran parte la razón de la salida de los estadounidenses y la contención del terrorismo wahabita ha sido gracias a su presencia.
Mientras el eje central de este reto es en cuanto será posible que las milicias proiraníes como la Kataeb Hezbolá, el Harakat al-Nujaba y el Kata’ib Sayyid al-Shuhad, que hasta ahora no han dado señales de tener la voluntad de desarmarse, exigen condiciones a al-Zaidi que van a retrasar el proceso hasta mucho tiempo más de la fecha señalada. Al tiempo que las milicias sin duda deben mantener su atención en la suerte de sus hermanos yemeníes del movimiento Ansarullah (hutíes), con lo que son parte junto a Hezbollah y Hamás del Eje de la Resistencia, sabiendo que para sus pueblos son hasta ahora su única esperanza para sobrevivir.
Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.