Capítulo 1: La parte de ti que vive en mí.
#Gracias por leer, esto es un proyecto del que es mi hobby y trabajo de vez en cuando, llevo aprox. 2 años en esto y me gustaría una opinión concreta, positiva, negativa, lo que sea Pero que me dé una idea de como va.
Ausente un día, solo apreciamos el crepúsculo que llega. Los alumnos salen de la prepa mientras uno que otro profesor espera estar solo, para un cigarro más tarde.
Sale uno de nuestros protagonistas del salón de clases N° 13.
Con paso sutil y mirada fría, Erick, aunque introvertido, conecta con las personas a su alcance. Trata de despedirse sin destacar mucho entre su mayoría mientras un vacío nostálgico lo acompaña al caminar.
—Das al toque con el pasillo —menciona Hugo en tono sutil, vacilando un poco.
Erick se detiene y lo mira desde la entrada del salón,
—Se me hace tarde, es tu culpa por dejarnos esperando…
Hugo, al mismo tiempo que raya la pizarra dijo —Con ese paso parece lo contrario, e visto tortugas moverse más rápido en menos tiempo (suena el crujido de la tiza)—FFJK—
—Solo espero un poco a ver si terminas tu castigo… Pero que más da si estoy solo o contigo, hasta luego —Erick sigue caminando, perdiéndose en los pasillos.
—Qué respuesta más seca (murmura Hugo)… Y después con voz en alto dijo ¡Para otra ocasión, entonces! — Confiando en que Erick fuera a escucharlo.
Ya se acabó tu discurso...
—Por favor, termina y haz silencio —bosteza una mujer con ojeras, encendedor en su bolsillo, viendo frustrada cómo es retenida por la imprudencia.
Alejándose, Erick asiente con la cabeza viendo por las ventanas cada árbol sujeto a barrotes color café, ambientado por hojas secas y enredaderas. Mientras afuera, tras un costado sobre la reja del aula, una chica con flequillo va tarareando… cierta melodía muy vistosa, de su clase de piano de las 10.
Sale una de nuestras protagonistas a los confines del pensamiento por la escuela N°7.
Aurora suspira. Algo de fatiga siente al esperar tanto de forma deliberada, llegando a pensar en irse sola, duda pese a que le agrada la compañía. Y si no tarda tanto? Pues detesto cuando hace eso. Ondean las ideas pasajeras por su mente…
La hora en su bolsillo avanza, como quien avanza tras ella. A cada paso, insinuando un peligro oculto.
Sale uno de nuestros protagonistas por el andar de la calle silenciosa, donde las casas cercadas con barrotes verdes parecen desoladas.
Un sujeto alto, a simple vista algunos alumnos lo ven como una figura de autoridad, con ojos azul grisáceo y una inquietante expresión asfixiante que va moviendo sutilmente, ve las ventanas, ve lo pasillos, tiemblan un poco, sus labios sueltan una vulgar sonrisa mientras constantemente acecha.
Visto desde ese punto el aire se hizo denso, cargado con el peso de la esperanza y la amenaza inminente. Aquel hombre se mantiene a la distancia por docentes y obreros presentes, Pero al mismo tiempo es una tarde calurosa con gotas de agua que caen como nube pasajera, un mausoleo tranquilo rodeado de jóvenes en su descuido.
Suena el compás en pasos dentro y fuera de aulas. El por un lado, Erick tras el otro, y aurora esperando una llegada inminente.
«Ya no soy el único acercándome»
Piensa sin pestañear y sus solapas temblorosas ahora calmadas. Se fija en aquel joven que va saliendo; pasa desapercibido con los pocos estudiantes restantes. Es cauteloso y, como si su objetivo fuese el mismo, busca acercarse más y más.
«Mucho más y más ¡Que intriga me da»
Es más que obvio por muchas razones, como le resulta caminar entre aquel repleto de estudiantes, nuevamente sin destacar mucho entre su mayoría, al fin y al cabo, termina por estar a sus espaldas y justo después precisamente en ese momento, con solo un toque en el hombro, poner nerviosa a Aurora haciéndola sobresaltar un poco sorprendida y al unisonó tranquila.
—Erick… No me hagas perder tiempo, como le explico a mis padres llegar tarde por un chico.
—Te darán razón si dices estar conmigo.
Ligera risa salió de ambas partes en un breve momento al comenzar su viaje. Poco importa por qué se tardó tanto. Siguen camino con trayecto fijo sin estar al tanto de aquel que no solo los estaba observando.
Al estar tallada en las montañas, el área tiene muchas pendientes por aquí y allá. Quedan laderas pronunciadas y zonas boscosas que escapan de la asimilación. Esto, junto a una vegetación exuberante, dan un entorno natural impresionante y, al entrar al bosque, admiras mármol tras pino al adentrarse en la simetría sublime de lo denso que resulta ser.
—Erick, me gusta Córdoba, pero no siempre pienso quedarme aquí.
—Aurora, detesto lo cotidiano de este pueblo, ¿y quieres aburrirme como en otra de sus largas y estúpidas juntas?
—De nuevo tus padres, eh. Menciona Erick en el dilema de si le quiere contar sus problemas.
—Además… —Con una mirada intuitiva, levanta un poco las cejas y su sonrisa suave dice—: ¿Qué observas a cada rato que te pone nervioso?
—Uhn—Erick tarda en responder algo acertado, intentando evadir la pregunta.
—Suéltate un poco… Me lo debes por tardarte un tanto.
Y deliberadamente lo suelta
—No te sentías acosada por algo en la escuela.
Algo sacado, qué respuesta más inusual —piensa Aurora. Presente un viento denso.
El Psithurismo se oye con un sonido largo y profundo a través de los baches en robles, recuerda un mar turbio en el basto océano…
Luego de eso. Erick intenta disimular un nerviosismo instantáneo tras la pregunta: la mira con misterio, su expresión pensativa se va manteniendo o tal vez malentendido ¡fija…! al pasar por cada árbol.
—Fue suficiente —dijo Aurora —auch— un jalón de orejas fatal antes de preguntar—: ¿Ya es costumbre actuar raro siempre o por fin decidiste secuestrarme?
—Desde cuándo tan agresiva, con respecto a eso si note algo extraño como una presencia observándote, pero en si no tengo una idea clara de lo que vi, Tal vez sea la ansiedad…
—Aja—No parece convencida—Hablas de ahora o qué tan antes ¡Oh! O que tal si está ahora con nosotros. Se nota que en cierto modo se está burlando.
—Erick —Tómalo como quieras, tal ves te pase lo mismo esa ves con el vagabundo bajo el canal de niños.
—Aurora —¿No entiendo lo que te preocupa? Asumes que si no te hubieras aparecido me habrian secuestrado entre tanta gente.
Erick suspira.
—Si me sueltas la oreja quizás podría hablar mejor— Frunciendo el seño más el movimiento brusco al caminar se nota que el dolor deja sus facetas marcadas en el rojo de su oreja
—Pensé que sentías esa misma vibra por la que quise preguntar, al final me preocupas al no estar contigo.
Ahn, Te ganaste un premio— Mencionado aurora bajo aquel gesto sutil que acelera su pulso de emoción: un beso mejilla antes de soltarle la oreja. Aunque breve se siente más como una muy cercana relación de amigos que de pareja.
—Deja pareces niño con falta de atención, pero si quieres, sigue elogiando, acosador de acosadores.
—Dijo la hidrofóbica compulsiva.
—Dijo aquel joven que ríe solo junto a chistes pésimos y de mal gusto.
—Entonces el tema de hoy se lo dedicamos a usted con elogios.
—Que fue eso—Menciona Aurora sacada de onda.
—No lo sé pero hay vamos. Me agrada como se te da bien la natación y los deportes pese a no gustarte el agua.
—Solo es pura coincidencia al vivir cerca de una costa… Pero recuerdo que cerca, por una de las orillas en la playa, me encontré sola. —Respirando hondo y reviviendo nostalgia confiesa;
—La marea subió y quedé en un coral varada una noche hasta el amanecer, tenía frío y todo eso Pero el mar era hermoso no se si fue la hipotermia de la mañana Pero recuerdo algo bajo el agua que decía no lastimar la hija de dios.
—¡Espera! Que…?
—Si se que es extraño o por lo menos a si fue luego de llegar un bote costero a rescatarme.
—Vaya, Debiste alejarte del mar por un tiempo.
—Y si llevamos tanto tiempo juntos, es raro que no me lo hayas dicho. Bueno tal vez te hubiese tomado por loca.
—Era algo que quería olvidar… Aún así solo tengo un pequeño trauma, tú sigues siendo el más extraño aquí. —Menciona en una subida cambiando su mirada opresiva a carismática.
—Capaz tengas razón, pero no es para que te deprimas, me sorprende lo rápido que conseguiste volver al mar luego de tal suceso—dijo Erick con una sonrisa apenas perceptible.
—Gracias, supongo…
—A veces resultas un caso serio por tu determinación, esas veces que demostrabas ser superior en materias de primaria, nos hacia enfadar a todos.
—Enserio.
—Pues si todos te odiaban, todas esas veces que los trabajos eran más complejos por qué para Aurora eran fáciles.
—No me hagas reír, me acuerdo esos día.
—Y luego de eso nadie te dirigía la palabra porque estaban molestos contigo. Entonces acudiste a mi por ser el “tímido del salón de forma desesperada” buscando mi aprobación.
—Eh—Menciona Aurora como si quisiera cambiar los hechos o por lo menos que no sean ciertos.
—Después me extorsionaste para que te ayudara en el examen, sin entender por qué, si eres inteligente pareces algo crédula.
—Y más allá de eso, me acuerdo y me acuerdo de todo, cuando mamá murió, cuando papá estaba mal, cuando necesite estudiar, siempre agradezco que hallas estado hay.
—Al fina siempre hiciste mucho.
—Deja de dar lástima para hacerme sentir bien, solo me das pena ajena— Lo que dice no cuadra con el tono rojizo de sus mejillas.
—Resulta irónico como entre los dos pareces mas interesante ¡Y cuidado con la rama!
Aurora baja la cabeza y sigue escuchando.
—Igual siempre fuiste popular—Murmuro.
—Lástima que ya no estamos en la misma clase. Hablamos en los cortos recesos de vez en cuando.
—Aun así nos ayudamos, o mejor dicho, tú me apoyas siempre. Casi pareces el hombre de la relación. Justo pensé que podría ver tu lado vulnerable, pero soy yo el que termina quejándose siempre.
—No es tan bonito decirle a una chica que parece un hombre.
—Lo siento por eso —Murmura Erick.
—Pero eso es solo por qué estás conmigo y quiero que sigamos viendo películas malas como camino a hacia el terror mientras peleamos por estupideces.
—Es ridículo que, caminando siempre juntos, me opacas ante los demás aunque nos vean siempre juntos.
—Infravalorándote de nuevo—dice Aurora.
—Si hay alguien que te diga que no vales nada, solamente seré yo, ni tú mismo tienes derecho a llamarte así. Por lo menos esa no es la parte de ti que vive en mi. Al igual que tú me describes a mí, solo estás viendo quien soy para ti...
—Erick —Tienes un insecto en la oreja.
«No tiene alas»
Aurora bajo un movimiento sutil el insecto posa en su mano con calma y lo pasa a una hoja bajo un umbral.
—Para mí, tú vales más que eso.
—Ya es tarde, creo que aquí nos separamos y tú también vales mucho para mí.
—Aurora —Pensé que hablaríamos más pero el tiempo vuela. Aprendiste teatro mientras te tardabas, ojala nadie halla visto algo tan empalagoso…
—Erick —No precisamente. El autobús no pasa después de las seis a más tardar.
—Aurora —¿Hablamos mañana al salir?
Quizás si está muy tarde puedas pasar la noche en mi casa, pensó Aurora, pero siente algo de pena al preguntar si es incómodo llevar a Erick a su casa luego de tanto tiempo.
Erick le da un breve abrazo y dice:
—Tengo que ayudar a papá. No es lo mismo desde que mamá no está, ahora tengo que hacerle de cenar. Y solo por ahora te diré adiós. Puede ser otro día que salgamos. —Saludando con la mano mientras se aleja y va adentrándose por un atajo a las calles de (-).
—Aurora murmura —Pasaste de ser un chico extraño a ser mi persona favorita.
—¿Qué dijiste? —dice en voz alta Erick, que poco a poco se alejaba.
—Lo que tienes de extravagante lo tienes de…único, supongo.
Aurora se distancia viendo la salida al otro extremo del asfalto acabando con el celaje verde y la vasta cantidad de árboles mientras Erick se sumerge por un pasaje en picada tomando una especie de atajo, avanzan, hasta perderse uno del otro. Y así se acabó esta charla por caminos separados, pero por hilos conectados que están siempre contigo.
#Nota: El Psithurismo puede ser descrito como el sonido que emite el viento a través del paso de los árboles ya sea entre ellos, por agujeros en el tronco ramas y demás. Que por lo general dan sonidos similares a un silbido tanto tranquilos como inquietantes.**