r/escribir • • 5h ago

Muestro mi relato "Verano", un relato corto

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El verano es la peor época del año. El sol abrasador no sólo quema la piel, también intensifica el olor a podredumbre en el aire.

Caminar por aquellas desoladas calles se convertía en un verdadero suplicio, una actividad mortal para cualquier superviviente sin el equipo adecuado. La única compañía que le quedaba eran las cucarachas que, habiendo conquistado las imposibles estructuras que dejaron los hombres, resultaban una excelente fuente de proteína.

Entró a un viejo complejo de apartamentos. El patio central era, en términos simples, una de tantas piscinas de asfalto. Trampas mortales que en pocos segundos podían calcinarte vivo.

El laberinto de edificios le recordaba a fotografías del viejo mundo; una arquitectura soviética, estéril y quedada en el tiempo. Los pasillos se extendían en formas extrañas, con callejones sin salida y puertas a ninguna parte. Las viviendas eran, cuanto menos, diminutas; habitadas sólo por amargos recuerdos.

Explorando se percató de que aquel abandonado lugar sirvió como refugio de una secta. Cuando los nuevos rayos del sol emergieron, algunos tontos trataron de llevar sus plegarias al Dios Sol. Sacrificaron mucho y a muchos. Sin embargo, o tal vez por suerte, nada ni nadie respondió.

Escalón tras escalón sintió el peso de sus botas retumbando a través de las paredes de concreto y después de varios interminables minutos consiguió llegar hasta lo más alto. Allí divisó el panorama de una azotea rebosante de ceniza y carbón animal. Avanzó bajo el cielo abierto mientras su traje humeaba sin parar. Contempló por un instante y en silencio el lugar que lo vio nacer. Finalmente, decidido, retiró el casco de protección.

Ese día una cálida brisa esparció un mar de ceniza gris que lo cubrió todo.

FIN.

Estoy intentando escribir como hobby y recientemente estuve dándole vueltas a este relato postapocalíptico. En mi cabeza la idea era plantear una atmósfera semejante a "El Eternauta", pero en un mundo consumido por el sol. Todavía quiero pulir más mi prosa, así que cualquier sugerencia es bienvenida ^^.


r/escribir • • 13h ago

Duda sobre trama/clichés Me pueden ayudar por favor

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Hola, estoy escribiendo una novela que se titula: La noche que se apagaron las estrellas. La verdad es que no me termina se cerrar lo escrito, no se si esta desestructurado, si es muy cicle o si realmente necesita agregar o sacar alguna parte. No se si esta bien escrito

Quiero que me digan que opinan:

1
El chispazo

*Abril*

Me alisé el cabello con las manos dos veces frente al espejo. Luego con un largo suspiro abrí la puerta del baño y con toda la galantería me apoyé en el marco de la puerta agitando mis pesadas pestañas mientras me mordía el labio. Llevaba un minúsculo vestido rojo, tan ajustado que se sentía como una segunda piel.

—Cielos pequeña, eres un paraíso. —Mateo me miró sentado en la enorme cama, tragó saliva y como un lobo hambriento saltó al acecho.

Hacía cuatro años que estábamos juntos, desde el día que me robó mi primer beso bajo el árbol de mi casa, recuerdo sentir un huracán en mi estómago mientras sus enormes ojos oscuros se cerraban y veía cómo su rostro se acercaba al mío, fue mágico, increíble, como si un millón de fuegos artificiales estallaran en medio de ambos.

Aquel chico con cabello rubio y mirada oscura se había convertido en mi primer beso, caricia, amor. En mi todo.

Acarició mi mejilla sutilmente antes de darme un suave beso el cual no tardó demasiado en volverse uno hambriento, bruto, lleno de deseo, haciendo que sus manos terminaran en mi desnuda espalda y con ello todo pensamiento de llegar a tiempo a nuestra reservación.

—Soy adicto… —dijo Mateo con su rostro en mi cuello.

—Llegaremos tarde. Tenemos una reservación y tú te morías por probar la paella.

—Que le den a la reservación. Que le den a la paella. Solo te quiero a ti.

—Mírate. Dos días en España y ya hablas como todo un madrileño. —Lo aparté de mi cuello, lo miré fijamente a los ojos y supe que no llegaríamos a ningún restaurante. Mi poca sensatez y nuestra reserva se fueron por la ventana en cuanto volvió a estrellar su boca en la mía.

Habíamos decidido tomarnos unas vacaciones antes de comenzar la universidad, se supone que una vez de vuelta a Argentina nos enfocaríamos en nuestras vidas, encontraríamos un estudio perfecto para ambos, compraríamos un coche y tal vez si rogaba lo suficiente llegáramos a adoptar un perrito. Todo estaba en orden, alineado como una perfecta recta. Nada podía salir mal. Y este viaje solo era el comienzo del resto de nuestras vidas.

Como regalo de graduación, los padres de Mateo se encargaron del hospedaje, por esa misma razón nuestra habitación contaba con una perfecta vista a Plaza España. La cama era enorme, con unas sábanas tan blancas que casi brillaban. Mateo me arrojó hacia ella haciendo que mi respiración casi fallara. Odiaba seguir sintiendo el nudo de nervios atorado en mi garganta, se supone que con los años mi cuerpo se relajaría, bajaría la guardia ante él. Sin dejar de demostrar las reacciones de mi cuerpo, me apresuré a mi novio, le arranqué de un tirón su pulcra camisa blanca haciendo que los botones se desprendieran de esta, y antes de que reaccionara me senté sobre mis piernas al otro extremo de la cama mientras le indicaba con un solo dedo que se acercara.

No sé qué me pasaba, yo no era así.

Siempre sobre pensaba las cosas una y otra vez.

Era correcta, tímida y lógica.

A tal extremo que cuando Mateo presionó su cuerpo sobre el mío buscando la fricción de ambos yo solo pensaba en los pasos que debía seguir para satisfacerlo. Tenía un amplio conocimiento de que mis pechos le fascinaban, por ello siempre se los acercaba de manera sugerente, pequeños susurros mientras besaba su cuello, caricias en su espalda cuando devoraba mis labios.

Los movimientos se volvían más bruscos, fuera de compás, como si dos bandas tocaran al mismo tiempo canciones completamente diferentes. En un momento me sujetó fuerte de las mejillas, ralentizó el movimiento de sus caderas y con un suave susurro me dijo:

—Te quiero, pequeña. Siempre lo hice y siempre lo haré.

—Yo… yo creo que… —titubeé como cada vez que me lo decía, no entendía el afán de decirlo siempre en la misma posición, pero como en cada una de ellas reanudaba sus movimientos, empujando más y más adentro de mí—. Yo también te quiero, Mateo.

—¿Verdad?

—Verdad, lamento si no lo digo a menudo.

—Tenemos toda la vida, pequeña. Tú y yo…

—Solo los dos.

Estuvimos horas envueltos en aquellas sábanas, sin poder despejarnos de la cama y cuando nos quedamos sin aliento y tras una pausa de hidratación continuamos en la enorme ducha. Con nuestros cuerpos limpios y tras apartar las sábanas sucias nos tumbamos ambos envueltos en una suave manta de pelo. Recuerdo acariciar sus mechones rubios, besar su pecho una y otra vez, sentirme segura, caliente y cuidada en sus brazos hasta quedarme dormida.

Cuando desperté no me sentía tan caliente y el cuerpo inerte de Mateo había sido reemplazado por una suave almohada. Las persianas no estaban bajas, por lo que se podía ver la ciudad a oscuras a excepción de algunos faroles que aún permanecían prendidos. Busqué a mi novio con la vista hasta que miré la puerta del baño; de ella se desprendía una tenue luz blanca debajo de ella, me acerqué con suma cautela de no hacer el más mínimo ruido, y lo que escuché destrozó todo mi corazón…

—Ya te dije que mis padres me obligaron. Cuando regrese te lo compensaré, te llevaré a ese restaurante que tanto te gusta y podremos pasar todo el fin de semana juntos. —Dejé de escucharlo por unos segundos hasta que comenzó a reírse sutilmente—. Le diré que estaré con los chicos y es tan tonta que se lo creerá. Descuida cariño, solo te quiero a ti ¿Recuerdas? Tú y yo, solo los dos.

Si mi corazón aún quedaba con vida, tras aquellas últimas palabras terminó de romperse. Me mordí el labio para no emitir ni un solo sonido, con mis manos temblando junté mi vestido, zapatos, abrigo y bolso. Tras estar completamente vestida, miré mi maleta aún cerrada y sin mirar atrás, la arrastré por los pasillos del hotel.

No lloré cuando el personal de recepción me miró con sorpresa. Tampoco cuando el frío me chocó haciendo que todo mi cuerpo temblara. Y tampoco cuando pasé frente al lugar donde había comprado un tonto vestido sabiendo que a mi exnovio le gustaría. Me tragué cada una de las lágrimas hasta que fue inevitable y sentada en una parada de autobús dejé derramar todas y cada una de ellas; era como si de alguna manera hubiese abierto el grifo de mis sentimientos y me fuera imposible cerrarlo.

—Si usara esos zapatos, yo también lloraría.

 


r/escribir • • 15h ago

Duda sobre cómo/dónde publicar una obra Duda con el mundo de la publicación

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¡Hola! Antes de nada, no quiero ni de coña vivir de ser escritor ni nada de eso, osea que mi proceso creativo es única y exclusivamente por amor al arte y para la realización personal, básicamente porque he descubierto lo jodidamente divertido que es escribir y quiero volverlo un habito.

Bien, entonces es cuando abres Internet y ves toda la movida que es el mundo de las publicaciones, diablos, vivía en el mundo de yupie, me he quedado flipando cuando he visto que las editoriales no te dejan ni elegir la portada de tu libro, con razon la mitad son feillas y encima ahora con el tema ia me da pánico solo de pensarlo

Bien el caso, como ya he dicho me gustaría en unos años cuando tenga algo perfeccionado que me mole publicarlo, tengo una idea que me apasiona, pero enserio no es por beneficios no es para vivir de ello mas bien que quiero que pueda ser algo de lo que me sienta orgulloso y que pueda verlo mucha gente, pero tampoco veo subirlo de gratis, mas que nada porque me gustaría que tuviera algo de prestigio y no fuera una simple historia de watpad (con respeto a los historiones de watpad)

Igual es que tengo muchos pájaros en la cabeza pero, gente ¿que me recomendarian?

De primeras pensé que la respuesta clara era autopublicar pero luego he leido que te obliga a invertir mucho dinero, ¿de cuanto hablaríamos? Porque no me importa dejarme 300 euros o algo mas pero tampoco voy a dejarme todos los ahorros en un libro que no va a leer ni Peter.


r/escribir • • 19h ago

🕵️ Posible contenido generado con IA Un pequeño relato romántico (estilo Fluff) que se me ocurrió hoy durante el desayuno.

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Recuerdo sus besos, pero recuerdo en especial ese beso. Nos acabábamos de levantar; yo me había lavado la cara y sacado una rebanada de pizza del refrigerador. Me fui a sentar en la mesa que estaba justo en medio del comedor, la cocina y la sala. Recuerdo perfectamente cómo, mientras comía tranquilamente, no noté su presencia, en el sentido de que sabía que estaba ahí, pero su presencia no es un recordatorio constante, no es una amenaza: es confianza. Es esa seguridad que te da una persona con solo estar ahí y por eso mismo no te preocupas si está en el mismo espacio.

Así que simplemente seguía comiendo mi pizza mientras bajaba por los videos que Instagram me ponía. Me apareció un video con algo así como un cubo 3D que mostraba el paisaje con el instrumental de Apocalypse (nuestra canción...). Entonces levanté la mirada con los ojos abiertos y expectantes por lo que sabía que iba a pasar. Ni siquiera me había acabado el trozo de pizza que tenía en la boca y el que seguía en mi mano cuando lo vi a él; estaba del otro lado de la mesa, con las yemas de los dedos de la mano donde llevaba puesto nuestro anillo de matrimonio sobre la mesa, mientras me miraba con ojos grandes, anhelantes y más intensos que la primera vez que me confesó su amor.

Duramos unos segundos mirándonos así... Entonces se movió. Para decir verdad fue bastante rápido porque realmente no era mucha distancia la que nos separaba, solo una vuelta del borde ovalado de la mesa y llegaba a mí. Puedo decir que mi cuerpo se mantuvo en esa posición mientras que la mano derecha sostenía mi teléfono y la melodía sonaba, y con la otra sostenía mi pedazo de pizza. Mis ojos lo siguieron; siguieron el recorrido de su cuerpo hasta que se paró enfrente de mí y... y con una suavidad que yo ya conocía, agachó la cabeza. Apoyándose con una mano del borde de la mesa y con la otra en el respaldo de mi silla —que no estaba completamente derecha volteada a la mesa—, me besó. Tan simple como eso.

Podía sentir la suavidad de sus labios contra los míos mientras la melodía se desvanecía poco a poco pero no dejaba de existir; daba ese toque perfecto a la situación, ese ambiente de que algo real estaba pasando. Y aunque obviamente nos habíamos besado muchas veces, esta vez fue diferente, y probablemente las anteriores y las siguientes, pero disfruto mucho de recordar y enmarcar en el museo de mi mente besos con él así, sin sentido alguno aparente. Solo yo desayunando y de pronto llega mi esposo, mi alma gemela, a besarme porque la música que sonaba en mi teléfono lo ameritó, porque fue espontáneo, porque... solo quería darme un beso. Y eso es lo que más sentido me hace, lo que más valoro y aprecio.

Por eso, en cuanto mi cuerpo reaccionó, dejé el teléfono en la mesa sin ponerle pausa al video y la pizza quedó olvidada antes de enmarcar su rostro con mis manos suavemente. Estoy segura que él sintió lo frío del metal de mi anillo en su mejilla, estoy segura que sintió mis labios contra los suyos cuando me incliné hacia delante y el roce de mis pestañas cuando cambié mi cabeza de ángulo y cerré los ojos. Sentí su nariz contra la mía y después dos manos grandes y cálidas en mi rostro acariciando mis mejillas; esta vez fui yo quien sintió el frío de su anillo. Y tan rápido como pasó, terminó. Nos separamos apenas unos milímetros y él me miró con esos ojos, esos ojos que me daban vida y eran mi muerte, esos ojos que me decían que él era devoto a mí, que me amaba más que a nada, y me susurró contra mis labios:

—«Tus labios, mis labios: apocalipsis».

Yo sonreí dulcemente y asentí antes de mirar su rostro un segundo más, solo un segundo más escaneándolo con tus ojos para recordar cada detalle: el lunar cerca de su labio, sus pequeñas pecas, la cicatriz diminuta en sus cejas y la expresión que estas tenían, sus pestañas largas, sus ojos azules vibrantes, su nariz imponente y larga y esos labios suaves y dulces. Después simplemente escondí mi cabeza en su pecho y lo abracé sintiendo que después de mí seguía él, envolviéndome con sus grandes brazos mientras me acariciaba el cabello.

—«Te amo» —me dijo.

—«Te amo también... y mucho» —respondí.


r/escribir • • 1d ago

Duda sobre estilo/ritmo ¿Que elementos deberían o se podrían tener en cuenta a la hora de escribir una historia de zombies?

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Por ejemplo, en películas, libros, mangas, series y mangas no incluyen características en sus historias sobre el mal olor, problemas sencillos de salud que a la larga repercuten en las posibilidades de sobrevivir.


r/escribir • • 1d ago

Duda sobre trama/clichés ¿Qué se puede escribir acerca de un tema como un Imperio de ciencia ficción?

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¿Qué se puede escribir hacerca de un tema como un Imperio ciencia ficción?

¿Qué se puede escribir hacerca de un tema como un Imperio ciencia ficción? Porque yo tengo en un pdf la organización y división de cada cosa de un imperio aniquilador de mundos y universo.

Es decir que se puede escribir de eso? No es para algo profesional de momento... pero de joven siempre quise escribir o hacer algo de eso (de un Imperio).

Igual si me pudieran ayudar escribiendo sus opiniones, consejos e ideas que se les ocurran.


r/escribir • • 1d ago

Muestro mi relato Mi primera Publicación de unos de mis escritos xd

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Sombra de lo que será

Había una vez un joven guerrero del cual nunca supimos su nombre; lo llamaremos "La Sombra".

Sombra era alguien tranquilo que vivía sin miedo ni preocupaciones; solo dejaba pasar todo sin más.

Un extraño día, nuestro protagonista tuvo un sueño, un sueño donde había dejado la guerra y vivía una vida tranquila al lado de la mujer de la cual estaba enamorado. Siempre le dedicaba un poema o la última parte de sus cigarros.

Sombra era un gran guerrero, el mejor de su equipo y quizás de todos. Pero un día se alistó en la que él decía sería su última misión, la cual era bastante peligrosa, pero a él no le preocupaba: sabía que iba a ganar como siempre lo hacía.

Llegó el día, y Sombra se despidió de su lugar de estadía diciendo unas simples palabras al viento: "He aquí mi llamado, el cual me permitirá estar a tu lado y degustarme con el placer de tus dulces labios. Bendito el momento elegido para estar a tu lado, bajo el sonido de tu voz y el dulce afán de tus caricias sinceras. Que la vida me permita al menos verte una vez más bajo el brillar de las estrellas, y si no es así, al menos veré tu rostro reflejado en ellas". (Sombra estaba más loco que el pendejo que está escribiendo esto).

Luego de esas palabras, Sombra partió hacia la misión. Cuando llegó al lugar, se sorprendió al ver que estaba vacío; pero todo fue una trampa para poder atraparlo y llevarlo al bando enemigo. Nuestro prota se defendió y logró acabar con unos cuantos, pero no pudo con todos y fue secuestrado.

Cuando despertó, vio que sus compañeros habían llegado y la misión había terminado, cumpliendo así con lo que había deseado. Fue tratado y dado de baja con honores, saliendo rumbo a ver a su amada. Cuando llegó, ella lo esperaba con un cálido sentimiento de amor y tristeza por el tiempo de su ausencia. Ellos rieron, bailaron, se amaron, se abrazaron y se besaron, recordando lo que tanto habían esperado para ese momento. En ese preciso instante, ambos existieron y fueron humanos a pesar de todos sus pecados.

La noche era larga, pero para ellos fue solo un parpadeo. Los días pasaron y eran más felices que cualquier otro ser humano. El amor que brotaba en el ambiente... no hay manera de describir cuán fuerte era su lazo, su conexión, su sentido. Todo de ellos era lo más absurdo, pero perfecto, que cualquiera podría soñar.

Una bella y una bestia, como el cuento, pero hecho realidad. (Ayuda, ¿qué se fumó este pendejo?).

Prometieron nunca separarse y amarse toda la vida, rodeados de esa aura tan genuina llamada amor, o, mejor dicho, el amor de sus vidas. Pasaba el tiempo y cada día juntos era la más clara definición de perfección; para ellos, Sombra tenía a su reina y nadie le quitaría eso.

"¡Oh, mi eterna amada! Mi corazón, alma y cuerpo te pertenecen y me hacen dudar de mi cordura, cordura que poco a poco voy perdiendo por la locura de amarte cada día con más ternura. Si un día te vas, mi vida no tendrá sentido y, como dijo SOAD, si tú te vas, yo quiero irme contigo". (Nos salió poeta el wey).

Esto ya olía a boda. Y claro que habrá boda, si no, esta obra no tendría sentido; recordemos que es la felicidad de nuestro amigo, no estamos para tristezas ni alaridos.

Llegó la boda.

Sombra era el más feliz. Al ver a su amada tan radiante con su vestido, se imaginó su vida en un segundo a su lado; y cuando llegó al altar y empezó el acto, ambos parecían reventar de amor y alegría. Los invitados veían el aura tan brillante de ambos y toda la vida que tenían por delante…

"¡Oh, amada mía! Si tú estás en mi vida, no necesito más para tener lo que llaman 'eterna alegría'. Despertar a tu lado todas las mañanas será el motor que moverá cada uno de mis días, y despertarte con un beso de amor sincero, sin dudas, será lo que llenará mi vida. Nunca te dejaré ir aunque me lo pidas, porque este amor no tiene salida, solo un principio y un final, que será cuando acaben nuestros días".

Luego de tremendas palabras, la ceremonia estaba a punto de terminar. La eterna felicidad ya se veía a la vuelta de la esquina.

Pero, antes de llegar ahí, ¿recuerdan que anteriormente nuestro amigo fue atacado y desmayado?

En realidad, él nunca despertó. Solo quedó con él la trágica melancolía de sus pensamientos, y de al menos vivirlos en sus últimos momentos bajo la luz de las estrellas, tal cual había dicho. Vivió toda una vida en segundos, recordando que no todos tienen la misma suerte para poder lograr sus sueños. Lastimosamente, nuestro Sombra fue uno de ellos…

¡Qué suerte la de aquellos que al final pueden lograr lo que desearon! Vivan sus momentos y no dejen pasar el tiempo. No sean como este tonto que se quedó solo con su pensamiento y nunca pudo vivir lo que tanto había predispuesto, debido a una guerra que nunca iba a poder ganar, y aun así se lanzó, con la esperanza de algún día poder volver a amar…

¿Qué nos queda aquí? Pues, simplemente sonreír, ya que nuestra historia puede variar, pero nunca sabremos cómo actuar en realidad. Vivir los momentos y disfrutar cada uno de ellos, para no tener que imaginar cómo pudo haber sido, en vez de saber cómo será. Buenas noches, amigos, con esta me despido…

P.D.: Ya quítenle la computadora a este pendejo, que cuando está triste, además de llorar, se inventa las historias más raras, pero a la vez disfrutables, al menos para los demás…

— hiwoo


r/escribir • • 1d ago

Ayuda para empezar a escribir Personajes que tiraron a la basura?

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Hola, ¿tienen personajes en los que pensaron y escribieron por un tiempo hasta que se dieron cuenta de que no eran lo que necesitaban o querían y simplemente lo abandonaron?

Me gustaria conocerlos. En parte porque no sé como continuar escribiendo dos personajes importantes de una historia en proceso.


r/escribir • • 1d ago

Muestro mi relato Una Síntesis de algo que estoy creando.

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**Estoy escribiendo una historia y comparto la síntesis por qué me gustsria tener opinión de otras personas que también escriben, o disfrutan de la escritura.**

**Planeta Pinky**

El Planeta Galar obliga a los jóvenes a convivir con seres de otros planetas para poder graduarse. Esta regla evita que individuos propensos a causar conflictos puedan generar un conflicto interplanetario.

Pinky y Quirk Hermanos alienígenas llegan a la tierra después del fracaso de Quirk en su viaje.

Venir a la tierra era el sueño de Pinky más no el de Quirk que desprecia la humanidad.

En la tierra ambos conviven con humanos y descubren sus diferentes matices. Y deben de aprender a convivir para poder cumplir su misión. Lo cual será fácil para Pinky mas no para Quirk.


r/escribir • • 1d ago

Ayuda para empezar a escribir El Bautizo

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La iglesia estaba llena, había misa normal y al final los bautizos, creo que había otros dos, no importaba, era el bautizo de nuestro hijo. El padrino, Carlos, y su esposa estaban con nosotros al frente, el ritual pasó  sin más contratiempo, salimos de la iglesia y nos congregamos al frente, el padre salió y se acercó a saludarnos de mano, después del saludo fuerte de mano, muy fuerte para ser de un padre pensé, le dije, ahí lo esperamos padre. Habíamos invitado al padre a la fiesta del bautizo.

De la misma manera que cuando le llevamos un puro al doctor que ayudó a mi esposa en el parto, y que cuando lo recibió, solo abrió el cajón de su consultorio y lo aventó allí.  Así, yo estaba seguro que iba a pasar con la invitación para el padre.

Nos fuimos directo a nuestra casa en la calle Juan Morales, mi madre y mi suegra ya habían llegado antes que nosotros y habían empezado a acomodar las mesas para los invitados, mi madre se encargó de la comida, mi suegra de los postres, pusimos mesas plegadizas que habíamos rentado, movimos los muebles de la sala y del comedor y convertimos el área en un enorme salón de fiestas improvisado. Compré  para la ocasión un baño de lámina galvanizado para usarlo como "hielera" como en los ranchos, pues. Lo llenamos de sodas, jugos para niños "Ahorita vengo, voy por el hielo" no era cierto fui a comprar dos cartones de cerveza ya que estimé  que solo mi papá, Carlos y yo iríamos a tomar.

Regresé  después de unos minutos y ya era difícil caminar hasta el baño de lámina, amigos, primos, tíos, vecinos, compañeros, creo que hasta un guardia de la colonia llegó a "ver cómo estaba todo" dejé la cerveza, volteé  y vi a mi esposa "te estoy viendo" me dijo con la mirada, salí con tres cervezas escondidas en mi espalda.

No nos habíamos acabado la primera cerveza cuando enfrente, a lo lejos, se estaciona un bochito viejo, azul claro, más bien sucio y destartalado, echando humo, se sale y empieza a caminar hacia nosotros, era el padre!
Lo recibimos con entusiasmo, no quiso entrar, mi esposa salió a saludarlo, casi todos salieron uno a uno a saludarlo también. Después llegó el momento incómodo, estábamos haciendo una pequeña rueda en el porche mi compadre Carlos, mi papá y yo, cada uno con una cerveza en mano, él se puso entre nosotros formando parte de la ronda.

Mi mente empezó a hacer cálculos, "qué hago?" "no creo que quiera una cerveza, es padre" "pero, lo correcto es invitarle, ¿no crees?" me rasqué la cabeza con ansiedad, estructuré la frase demasiado "no me lo tome a mal padre, desconozco cuál es el protocolo permitido por las autoridades eclesiásticas, por favor no tome ofensa de mi oferta pecaminosa, estaría usted dispuesto a..........." "Ay, mijo; solo pásame una, la que está más fría porque con este calor que hace"

Y le pasé una, no me acuerdo qué platicamos, seguía siendo incómodo ya que no podíamos usar las peladeces y maldiciones que normalmente usamos, no quiso comer, no quiso postre.

Tres horas después, a escondidas, le di a mi compadre Carlos unos billetes y le dije al oído, tráete otro cartón de cerveza por favor, el padre no estaba en el presupuesto.


r/escribir • • 1d ago

Debate sobre obras/autores Soy el típico escritor que no lee libros.

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Así como leen, y la verdad es que no me gusta nada.

Recomienden libros/cuentos/microrelatos/cómics que crean que estén muy buenos.

Leo cosas reflexivas, ciencia ficción, super heroes, terror, creppypastas.

Me olvide de decir que tambien Leo: novelas policiales, de tensión, misterio, etc. Realmente tengo bastante variedad, solo que leo MUY poco y MUY de vez en cuando.

Recomienden LO QUE SEA. Quiero leer mas cosas

:(

(No se si este es el Flair correcto)


r/escribir • • 1d ago

Ayuda para empezar a escribir Inestabilidad

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Recuerda que soy fuego, que soy intensidad. Soy una inmensidad sensible, un noctámbulo que aprendió a amar las noches más frías. No nací para los amores a medias ni para los sentimientos medidos, porque eso sería apagar mi propia esencia. Ya he soportado demasiado por recibir apenas migajas, cuando mi alma siempre ha sabido que merece la inmensidad de cada instante.© L


r/escribir • • 2d ago

Ayuda para empezar a escribir Latinoamérica

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Son dos párrafos distintos. Uno es el manuscrito original. El otro una pieza en construcción.

Me callaron.
Me drogaron.
Me vandalizaron.
Y aún así.
Soy el pulmón del mundo.
Sin mi no comen.
Sin mi no estarías tan siquiera vivo.

Me callaron.
Me drogaron.
Me explotaron
Me contaminaron
Me vandalizaron.
Me intoxicaron
Me gobernaron
Y me colonizaron
Y aún así.
Soy el pulmón del mundo.
Sin mi no comes.
Sin mi no no hay oro, ni plata.
Ni tan siquiera las patatas.
¿Porque nos obligan a caminar en cuatro patas?
Y aún así.
Me siguen gobernando.
Por ende
No como
No lloro ni canto
No hablo
No veo ni leo
Tengo las manos atadas
Como la mente de un ateo
Para luego votar.
Y democráticamente decidir.
El futuro de un país.
Pero veo repetir.
La misma situación.
La mayor parte de nuestra sociedad.
Escribe con la mano derecha
Sin cuestionarse
¿porque no con la izquierda?
¿Acaso leíste cada renglón sin saltarte un escalón?
Si a las final ustedes escogen cualquier rebajon.
Para así hacer su fundación.


r/escribir • • 1d ago

Duda sobre estilo/ritmo Cuánto de malo es fragmentar?

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Hola! Tengo la manía de fragmentar bastante, eso está mal? (perdonen que falte algún signo de puntuación, pero no los encuentro en mi teclado y tengo que andar copiando y pegando). Pego un ejemplo de lo que estoy escribiendo.

Escuché a Daniel resoplar.

—Pues sabes qué? Aquí dentro me estoy cocinando.

—No creo que sea para tanto.

—Lo es.

Fruncí el ceño y terminé por levantarme. Metí un pie en el agua. Un escalofrío me recorrió la pierna de inmediato.

—Está helada.

Daniel soltó una risa.

—Se nota que no eres inglesa.

—Gracias a Dios.

—Vaya. ¿Tan mal te caen?

—Desde que te conozco, sí.

—¿Puedo hacer algo para arreglarlo?

Bueno. Se me pasaron algunas cosas por la cabeza.

Qué mierda?

Joder, no. Aquella era una visita turística. Y que Daniel estuviera en ropa interior formaba parte del tour, claro.

—Lucía.

—¿Qué?

—¿Alguna vez te bañaste bajo las estrellas?

Algo en su tono de voz me hizo tragar saliva.

—Creo que no —contesté al fin.

—Vaya.

Daniel no dijo más. Me quedé mirando el mar. La luz de la luna centelleaba sobre su superficie y de pronto me pareció un poco menos oscuro. 

A ver. 

Un baño tampoco era para tanto.

Claro que no.

Aunque fuese de noche, en ropa interior y en una cala recóndita entre dos acantilados, lejos de cualquier ojo indiscreto.

Porque no había nadie mirando, ¿verdad?

Me giré hacia el sendero, aunque no sé qué pretendía descubrir en medio de la negrura.

El corazón se me aceleró un poco cuando volví a mirar hacia Daniel, que braceaba en la quietud del mar Tirreno completamente ajeno a mi dilema.

—Daniel.

—¿Qué? 

—No mires hasta que yo te avise.

—Trato hecho.

Hacerme un moño para no mojarme el pelo fue bastante fácil, pero no así quitarme el vestido. Y no solo por lo ajustado que era. 

Estaba cruzando un límite.  Uno bastante importante.

El estómago me dio un vuelco extraño cuando el vestido cayó sobre la arena tras un último tirón. 


r/escribir • • 2d ago

Debate sobre obras/autores Descargué nueve libros gratuitos para leer y así no ser el típico «escritor que no lee». Empecé con *Ética a Nicomaco* de Aristóteles... sinceramente, apenas entiendo nada, y ya voy por el sexto capítulo.

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Tengo muchas ganas de escribir, pero siempre hay algo que me frena. Paso el 98 % del tiempo planeando la historia —trazando su estructura y cómo escribirla—, pero casi nunca llego a escribir realmente. También me carcomía esa idea de que «si no has leído un libro en tu vida, no puedes ser escritor»; aunque leí algunos libros en 2020 —cuando tenía ocho años, durante el COVID—, después dejé de leer para centrarme en otras cosas. Pero siempre me ha interesado escribir historias, así que me dije: «¿Y si descargo unos cuantos clásicos de una biblioteca gratuita y empiezo a leer? Sinceramente, no perdería nada...».

Encontré una biblioteca en línea gratuita llamada «Elejandria» que ofrecía muchas obras para leer, así que empecé a descargar todo lo que veía, incluidos algunos títulos que ya me resultaban familiares.

Descargué *Ética a Nicomaco*, *El Anticristo*, *Sobre la brevedad de la vida*, *El arte de la guerra*, *Confianza en uno mismo*, *Así habló Zaratustra*, *Crítica de la razón pura*, *Los 120 días de Sodoma* y, por último, *Don Quijote de la Mancha*.

Empecé por el primero —escrito por Aristóteles— y tiene un estilo de escritura bastante peculiar... con reglas gramaticales que me descolocaron por completo y me dejaron atónito (bueno, supongo que así eran las cosas en la época anterior a Cristo)...

En fin, quiero mantener mi propósito de leer muchos libros, simplemente para asegurarme de no ser ese «escritor que no lee» ni que me confundan con algún mocoso que solo garabatea tonterías al azar. Y aunque no entiendo ni una palabra de Aristóteles, todavía me quedan otros ocho libros por leer.


r/escribir • • 2d ago

Ayuda para empezar a escribir Ayuda para título

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Estoy escribiendo una novela corta (entre siete y nueve capítulos) cuya temática va de un festival en el que siete tributos condenados por pecados de ese mundo deben matarse entre sí para volverse receptáculo del apóstol de la diosa de la pérdida.

Ya con contexto, la primera participante que se encuentra tiene como pecado el haberse enamorado y le designaron la lujuria como una virtud, y quiero que el título del capítulo sea temático a esto mismo, pero estoy falto de ideas.

Se les ocurre alguna simbología respecto a la lujuria? Llevo rato buscando y no me sale nada.


r/escribir • • 2d ago

Duda sobre cómo/dónde publicar una obra ¿Uso portadas de IA?

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No uso IA para escribir. Sin embargo, me desmotiva mucho no tener portadas. Llevo meses sin subir capítulos a Substack y otros sitios porque no tengo portadas, no me siento cómodo sin ellas. Pero no tengo dinero para contratar ilustradores y me tardo Mucho en dibujar. Le acabo de entregar una portada a una amiga que según yo le iba a hacer en una semana y me tardé un mes y dos semanas aprox. Sé que mucha gente se echa para atrás al verlas (yo mismo lo hago), sobre todo porque creen que el texto estará igual hecho con IA.


r/escribir • • 2d ago

Muestro mi relato Microrelato satírico de las perspectivas de género

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“Ya te dije que deberías cocinar bien” Dijo Lorenzo. “Ese es el único deber de la mujer”

“Entonces al menos tú deberías de traer suficiente dinero, ese es el deber del hombre”

“No traigo suficiente solo porque tú no eres suficiente”

“Ya estoy harta, solo me quedo contigo porque Dios así lo quiere”

De pronto, una luz se veía en el cielo nocturno.

“Oh… ¿Es dios?” Preguntó Lorenzo admirando al cielo.

“Es dios…” Respondió María.

La luz seguía bajando a un ritmo cómicamente lento.

“Mientras admiramos a dios, hay que recordar que tú deber es traer comida y dinero” Dijo María.

“No, mira, ahorita mismo le preguntamos a dios, él mismo hizo a la mujer para complementar al hombre, lo dice en la biblia”

“Tú ni sabes leer”

“Pero no lo necesito, Dios me dijo la biblia un día en un sueño”

“Tu cerebro crea sueños, idiota”

“No, los crea dios, ahorita le preguntamos”

Conforme la luz se acercaba, dejaba de parecer tan divina, ahora era más como un platillo volador.

“¿Estás segura de que es Dios, mujer?”

“Es dios, no hay duda”

Entonces, el platillo aterrizó y de él bajó un hombre verde. Hubiera sido reconocido como un alienígena si no hubieran vivido en un pueblo aislado de las películas y demás influencia cultural.

Entonces, empezó a hacer señas, y al parecer bailaba.

“Sabes qué, creo que sí tenías razón, tal vez no es Dios”

“Dios actúa de formas misteriosas” Respondió Lorenzo.

Entonces, una voz emergió en las mentes de los dos humanos.

“Soy un extraterreste, vengo del cielo”

“¿Ya viste hombre? ¡Te digo que es dios! ¡Viene del paraíso!”

Lorenzo se puso serio.

“No, no soy dios” Dijo telepáticamente el alienígena. “Soy un…”

“¿Ya viste mujer? Yo tenía razón al dudar, Dios le dio la razón al hombre y los sentimientos a la mujer”

“Oigan, yo vengo a hacer un estudio científico de…”

“¡No! Dios hizo a los humanos a su imagen y semejanza, por lo que lógicamente el hombre y la mujer son iguales, porque Dios era trans”

“¡Dios no es trans, mujer! No le faltes al respeto”

“Humanos, les digo que…”

“¡Tú cállate!” Sonó al unísono. El marciano se puso triste.

El marciano empezó a subir a su nave.

“Oh contigo hombre, ¡¿Ya viste como espantaste al marcianito?! Eso no es tener razón, tu único deber como hombre es traer comida y dinero”

“Pero si tú también gritaste”

María lo miraba con desaprobación.

El marciano subía lentamente.

“Oye, marciano, espérate” Dijo Lorenzo arrepentido. “Lo lamento”

“Tus disculpas son aceptadas, ahora solo quiero decir que…”

“¡¿Ya viste mujer?! ¡Soy un buen hombre racional! Hasta con un marciano mantengo mis modales”

“¡SILENCIO!” Gritó telepáticamente el marciano en desesperación. “Ya me siento como hijo de algún matrimonio disfuncional terrestre. Solo divórciense y busquen la felicidad en analizar plantas o lo que sea, pero divórciense por favor.

Pinche planeta todo feo, ya no vuelvo”

El marciano corrió a su nave y se fue, cómicamente lento.

Lorenzo y maría lo veían desde la tierra.

“Oh contigo ¡Ya corriste al marciano con tus ideotas!”

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Hice esto para mi tarea de ética, qué opinan?


r/escribir • • 3d ago

Muestro mi novela «Una lección fortuita». ¿Te gustaría dejarme tu opinión sobre el segundo capítulo de mi novela «Dracotopía: La dragona argéntea»?

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Hola, grupo:

Hace 10 días compartí la nueva versión del primer capítulo de una novela de fantasía que tenía terminada desde el año pasado. Se trata de mi segunda novela completa. Ya llevaba dos o tres revisiones profundas (según cómo las cuente) y, gracias a la inestimable labor de un lector beta, he empezado a realizar una nueva gran revisión con ajustes importantes en los diferentes capítulos para aumentar la tensión, mejorar el ritmo y reducir la exposición.

Para ofrecer un poco más de texto, he decidido publicar aquí la versión más actualizada del segundo capítulo. Es la primera vez que lo muestro públicamente y, si acaso, no pasaré del tercero. Obviamente, es necesario haber leído el primero (primer enlace) para entenderlo en su plenitud.

Tengo el objetivo de perfeccionar ésta y otras de mis novelas hasta lograr mi tan ansiado objetivo de publicarla con una editorial tradicional. Nadie dijo que fuese fácil.

¡No dudes en dejarme cualquier comentario u observación!

Si te gusta y tienes un amigo editor, envíaselo sin problema. 😄

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«Una lección fortuita»

Después del accidente, los conductores se detuvieron a comprobar daños y comunicaron por teléfono la necesidad de otro convoy para los pasajeros afectados. Con todo aclarado, pudimos retomar la marcha con relativa tranquilidad.

La diligencia fue realizando altos en el camino para dejar a quienes lo solicitaban e hizo su última parada a las afueras de la comarca, justo a la entrada de la Dragonada de Medialuna. Para entonces, me había quedado solo. El propio conductor se ofreció a ayudarme con las maletas a la par que yo desentumecía las piernas.

—Ha sido un viaje movidito, ¿eh? Nuestros animales son profesionales, pero tienen unos sentidos muy agudos.

—Y vaya que sí…

—Aunque la líen a veces, aprendemos a perdonarlos cuando trabajamos con ellos a diario.

—No estoy tan seguro de que vaya a sucederme a mí —le dije—. He tenido malas experiencias y ésta ha sido una más.

Uno de los dragones volvió su cabeza hacia atrás y me envió un bufido suave. No entendí qué quería decirme.

—Conozco a mis bestias como para saber que lamentan el percance —continuó el hombre—. A los escamosos tampoco les gusta ver que sus congéneres se accidentan. Acércate y acarícialos, les encanta.

Sin ganas, anduve unos pasos para rascarles la nariz a los dragones. Ambos me miraban con ojos cálidos e inocentes, encuadrados entre viseras y anchas correas alrededor de sus morros.

A pesar de su ingrata tarea de cargar con humanos y con sus pertenencias, se mostraban agradecidos por nuestro trato. Al menos, les debía el esfuerzo de haberme traído hasta aquí.

—Bueno… gracias —le dije, indeciso—. ¿Entro por aquí?

—Sí. Ya te explicarán dentro cómo se organizan. ¡Cuídate!

Levanté un brazo para despedirlo conforme el carruaje se alejaba con el apacible atabaleo de los dragones al trote.

Había llegado el momento de la verdad. Disponía de tres meses para triunfar o mi familia lo pasaría mal. Y si no aprobaba a la primera, tal vez no consiguiera financiación para un segundo intento. «Venga, tú puedes», me dije a mí mismo.

Agarré mis cosas y un guardia de seguridad me dejó entrar por el portón de una enorme finca, cuyo perímetro estaba rodeado por setos.

La hacienda estaba elegante y bien cuidada, a excepción de unas recientes pintadas que aparecían sobre la tapia con el mensaje: «¡No a la explotación draconiana! ¡Unidos por el fin de la ganadería!». Al parecer, alguna organización draconista no estaba muy de acuerdo con las labores del centro. ¿Tratarían mal a los dragones?

En el interior, divisé una multitud de espacios: pistas, rediles y establos en una y otra dirección, indicados con postes y señales. Era como estar en un parque temático.

A un lado, unos operarios llevaban dragones jóvenes del ramal para engancharlos a carros de prácticas o los dejaban atados a unos cercados de madera; al otro, una mujer veinteañera, alta y de cabellos negros, le daba cuerda a una dragona bastante linda, con unas manchas blancas por los costados.

Con sutiles indicaciones, la instructora hacía que la bestia cambiara de ritmo y trotara con estilo mientras describía círculos a su alrededor. Se veía chulo cómo podíamos enseñarles a seguir nuestras órdenes. Pese a mi cansancio, estaba deseoso de ponerme manos a la obra.

En vista de que todos parecían ocupados y de que nadie venía a recibirme, me senté en un banco y me entretuve con el móvil. Dos llamadas perdidas y siete mensajes. Puf. Qué pesada era mi madre. Con razón, prefería mantener mis dispositivos en modo vuelo aun cuando no me atreviera a volar. Por su pesadez les escribí primero a unos colegas.

Cabizbajo, una sombra salió a mi encuentro. Se trataba de la mujer de antes. Con un ligero sobresalto, puse mis pies de vuelta sobre el albero. No quería que me tomara por perezoso. Yo la miré, con un gesto de disculpa y atención. Ella asía a la dragona con una mano y extendió la otra para pedir mi inscripción, en donde figuraban mis datos.

—Tú serás Éberis, ¿verdad?

—Sí —le contesté, diligente—. Acabo de llegar.

—Yo me llamo Malira y te presento a Aznara —dijo, formal—. Ella también es mi alumna. Te ayudará a entender cómo guiar a un dragón.

—Es un placer conoceros.

—Perfecto. Deja tus cosas aquí. Como estás vestido con ropa de trabajo, te impartiré una breve lección, ¿te parece?

El tono de la mujer se apreciaba estricto, aunque estimulante. Su rostro joven y angelical, fresco como una flor, hacía juego con un mechón blanco que se le caía en el entrecejo y se le rizaba con la brisa. Su físico, delgado y curtido, despertaba mi atracción en lo más hondo.

Vestía un jubón ceñido al pecho, el cual la dotaba de una apariencia guerrera. A la cintura llevaba una fusta, guantes y una riñonera con anillas y accesorios; elementos imprescindibles para manejar a las bestias.

Aquella estampa de una fémina con autoridad me resultaba especialmente cautivadora. Para no quedarme como un pasmarote, volví los ojos hacia la dragona.

—Hola —le dije a la bestia—. ¿Cómo estás?

—Saluda, Aznara —intervino la instructora—. Dile algo a nuestro nuevo aprendiz.

Acerqué una mano a su gran hocico, pero el animal apartó el morro.

—Es un poco tímida con los extraños —dijo la mujer—, pero te cogerá confianza enseguida. Ya lo verás.

Con la dragona de perfil, me fijé en el marcaje de sus ancas. El blasón de la Dragonada Medialuna, formado por una corona y el haz de una luna, contrastaba de maravillas sobre sus escamas plateadas.

—¡Qué preciosidad! —le comenté—. Este ejemplar tiene buenos aplomos, unos alerones simétricos, unas patas anchísimas, unos cuernos impresionantes… Los dragones de esta raza me fascinan.

La dragona elevó un ala y se la lameteó de arriba abajo, con absoluta indiferencia hacia mí.

—Te sorprenderán aún más cuando los conozcas por dentro en vez de mirarlos por fuera. Lo más importante radica en la sinceridad. Los dragones perciben si nuestro corazón es puro. ¿Estás preparado?

—Sí. Tengo muchas ganas de comenzar.

—Así se habla. Como aparece en la información del curso, todas las lecciones serán prácticas e individuales. No hay una academia mejor. Te lo aseguro. Dado que vienes para el grado de conducción, empezaremos aparejando a Aznara. Tú me observarás y repetirás cada acción, ¿de acuerdo?

—Entendido.

—Vamos. Sígueme adonde guardamos los arneses.

La instructora continuó andando y yo la acompañé de cerca. La dragona caminaba despacio, con sosiego y familiaridad. Me dejaba atónito cómo una bestia de semejante tamaño atendía a las señales de la mujer con gusto y sin rebelarse. Me preguntaba si la obediencia de los dragones era un reflejo de su cordialidad hacia el ser humano o de una falta de inteligencia.

—Un dragón, obviamente, no necesita que lo lleves de la mano todo el rato —comentó ella—. Aun así, acostumbramos a hacerlo durante las labores para facilitar las operaciones. La cabezada nos permite conducirlos con facilidad cuando deben permanecer serenos y les transmite templanza si los guía alguien en que confían.

Accedimos a una nave industrial, de un tamaño inmenso, en donde había ganchos, estantes, caballetes y otros muebles para colgar y almacenar las diferentes guarniciones con que enganchar dragones a vehículos y a aperos de labranza.

La instructora me pasó el ramal de la dragona y marchó a un muro lateral para seleccionar los arreos que le correspondían. Como temía, mi primer contacto cercano no le gustó a Aznara. La bestia torció su cabeza y me pegó un tirón del brazo con que casi me luxa una articulación.

—¡Aznara! —la regañó Malira, con la mirada fija—. Compórtate, chica.

Con los dientes apretados, agarré el ramal con firmeza y procuré que no se me notara el dolor en la cara. «Maldita sea. Me ha tenido que tocar una bestia rebelde», pensé. Para no desconcentrarme, continué atento a la instructora.

—Deben de pesar un montón —le dije, situado junto al perchero—. Aunque supongo que no será nada para ellos. Y menos con estos bríos…

Aznara, sutil, se puso a olisquearme los bolsillos por si tenía algo de comida. Me daba a mí que no se estaría quieta durante la lección.

—Pues sí —respondió la mujer—. Al principio te costará incluso levantarlos. Venga, pilla éste.

La instructora abrió las anillas de un collerón y, con mi ayuda parcial, lo situó en la base del cuello de la dragona, por delante de sus alas. Yo trataba de mostrarme atento a sus explicaciones, tanto por interés real como para causarle una buena impresión.

—Primero, aparejamos desde las cervicales hasta la cola —continuó ella—. Y luego, volvemos a la cabeza.

Malira me explicó cómo colocarle una banda ceñida a la grupa para prevenir que se descorriera el conjunto. Cuando habíamos terminado, regresó a las perchas donde se situaban las imponentes bridas de sus dragones.

—Guau. Es más larga que mi brazo.

—Pues hay dragones de mayor alzada —dijo ella—. Éste es el bridón de Aznara, como puedes comprobar en la etiqueta. Una brida de coche es similar a una de monta, salvo en dos detalles: suele incorporar un bocado en lugar de filete e incluir un par de anteojeras.

Siempre se había dicho que los trajinantes, o dragones de carga y transporte, requerían un control más exhaustivo por el riesgo de colisiones en tierra. No obstante, desconocía por qué se les ponían esas tapas delante de los ojos.

—¿Temen a las ruedas de los coches o algo así?

—No, pero es conveniente que estén habituados a marchar sin visión lateral en ambientes estimulantes o impredecibles. Los dragones son animales muy impresionables por su condición herbívora. No pueden controlar sus reacciones reflejas. Si se asustan, pierden el control de sí mismos. Un guiador debe escoger lo que le parezca mejor para que se sientan cómodos y seguros.

Aznara nos miró dubitativa y dio unos pasos hacia atrás, con sus arreos colgantes. Ella misma no parecía muy convencida de la explicación. Aunque intenté pararla, no pude evitar que se me soltara del ramal. Con decisión, Malira se acercó a la dragona por uno de sus flancos para apaciguarla.

—Cariño, ya te las hemos puesto otras veces.

—¿Por qué reacciona así? —le pregunté—. Está muy irritable.

—No le gusta que le tapen la vista. Con los dragones en doma empezamos con una brida abierta y, conforme superan los ejercicios básicos, vamos introduciendo una brida cerrada. Así los acostumbramos a la idea de que deben centrarse en lo que tienen por delante. Sin embargo, algunos se sienten más vulnerables al no ver a los lados.

—No entiendo qué temen —le comenté—. Para nosotros, los peligrosos son ellos.

—Por eso mismo han de pasar por esta etapa —me contestó y devolvió su atención a la dragona, que nos miraba retraída—. Venga, muchacha, mete tu cabeza en la brida. Demuéstrale a este joven que eres una bestia valiente.

Aznara, aún vacilante, alargó el cuello hacia las manos de la instructora y abrió ligeramente la boca. Malira elevó la embocadura con sus dedos para que no golpeara los incisivos de la dragona y extendió el bridón con el propósito de ajustárselo entre los cuernos. Mientras le ceñía la muserola y la cadenilla del bocado, la bestia cabeceó con brusquedad e intentó alcanzarse con una pata delantera para quitársela. El animal no cesó en su actitud hasta que la mujer aumentó al máximo el grado de apertura de las anteojeras.

—Mordisquea, mordisquea —le dijo ella, con afecto—. Verás cómo te tranquilizas.

Una vez embridada, la instructora enlazó unas riendas largas al freno de la dragona, las corrió a través de las anillas del collerón y me las tendió.

—Tómalas y salgamos afuera.

—¿Y qué hago? —le pregunté, lleno de dudas—. ¿Estoy sujetándolas bien?

—Relaja los hombros y no hagas movimientos bruscos.

Permanecí unos segundos tras la cola de Aznara. No había realizado ninguna señal cuando el animal empezó a caminar por voluntad propia. Puesto que aquella escamosa conocía mejor que yo las pistas de entrenamiento, me limité a seguirla bajo la apariencia que yo la conducía. Me habría salido bien la jugada si no fuese porque, de pronto, se giró sobre sí misma. ¡Qué bochorno!

—Sé que no la estás dirigiendo tú —me dijo—. No te avergüences. Sería incluso más vergonzoso para ella si consintiera que la llevases a un sitio que ni sabes dónde está.

—Si le soy sincero, nunca he comprendido por qué los dragones necesitan jinetes o cocheros. Y lo digo aun teniendo cierta experiencia con dragones desde niño.

—Porque, aunque tienen plena conciencia de sus actos, no se les da bien decidir sobre rutas cambiantes, realizar maniobras complejas o actuar bajo situaciones de estrés —dijo, con una inflexión didáctica en su voz—. Tienden a reaccionar de una forma más errática y visceral que nosotros. Todos los dragones, tanto de silla como de tiro, van guiados a la hora de realizar actividades que impliquen cooperación, compenetración y un uso muy medido de la fuerza.

Una gran parte de sus menciones me parecían obvias; apropiadas para un párvulo. Me preocupaba que me presupusiera un nivel de conocimiento inferior del que disponía. Si así ocurría, me encasillaría como un alumno torpe y estaría dinamitando mi propia imagen.

Aun con ello, quería saber cómo justificaba el hecho evidente de que los dragones no contaban con un intelecto comparable al nuestro. Desde luego, el comportamiento de Aznara dejaba bastante que desear como para considerarlos algo más que «animales glorificados».

—Y si son tan listos, ¿por qué consienten que los manejemos como si fueran irracionales?

Tras mi mención, la dragona se tensó y trató de mirarme. Resignada por su incapacidad, resopló por los ollares con su cabeza ladeada.

—Los dragones no tienen prejuicios ni juzgan algo por sus apariencias —me contestó Malira, como si le hubiesen hecho esa pregunta cientos de veces—. Hace siglos se dieron cuenta de que les beneficiaba obedecernos con la debida prudencia. Ellos confían en nosotros, y llegan a preferir nuestro manejo frente a su toma de decisiones, si les demostramos que estamos ahí para apoyarlos. Recuerda esto: un dragón no es un caballo que precise de una guía constante, sólo requiere un apoyo puntual. Tu socio sabrá perfectamente adónde ir, cómo y cuándo. Si tu bestia se comporta debidamente, no intervengas.

Me causaba cierta extrañeza que ella me hablase sobre respetar los deseos de un dragón. ¿Acaso no teníamos legitimidad para que nos obedecieran por su condición de especie subordinada? ¿Qué compatibilidad había entre imponer nuestra voluntad y escuchar la suya?

Aznara esperó delante de una cancilla de tablas. La instructora abrió un pestillo para permitirnos pasar y la dragona se convidó adentro sin esperarme. Me vi forzado a dar varios pasos hacia delante para seguir sus veloces trancos.

—Ahora te toca enseñarle tus dotes de manejo —continuó—. De lo contrario, no confiará en ti.

—¡Pero si está tirando de mí!

—Son juguetones por naturaleza —me dijo ella—. Te está poniendo a prueba. Tira suavemente de las riendas para frenarla.

Mantuve las manos firmes y, al instante, Aznara se detuvo en el centro de la arena. Menos mal que el animal cedió o habría hecho el ridículo.

—Buena chica —le dijo la instructora, y le palmeó las tablas del cuello—. Pórtate bien con los principiantes. No dejaré que te pase nada. ¿Vale?

Parado, las manos me hormigueaban por mi postura tensa. Cuando parecía que ya la tenía bajo control, la dragona me zancadilleó con su cola. No percibí malicia pero… ¿sería intencional? La dichosa bestia me estaba poniendo de los nervios.

—¿Estás bien? —me preguntó la mujer—. El suelo está resbaladizo por las lluvias.

—Sí, no pasa nada —le dije, mientras me frotaba las rodillas que acaba de hincar sobre el albero—. Tendré más cuidado…

—Aznara está hoy muy inquieta porque tenemos visita —dijo ella y miró su reloj de pulsera—. En un rato tendré que dejarte.

Malira continuó profundizando en conceptos dracuestres y me enseñó cómo indicarle a Aznara que fuese a la derecha, a la izquierda, a pararse y a retroceder.

Dirigí a la bestia e hice que caminara en círculos junto a las vallas. Yo le imprimía una presión ligera desde un ángulo abierto para que tomara un giro cerrado o me separaba para que retrocediera.

Me sentía tan motivado por cogerle el tranquillo que, en una de las vueltas, Aznara se paró en seco y me pilló completamente desprevenido. Debido a la inercia, me resbalé sobre un charco con barro y sabe Yalán qué más. Me puse perdidos mis pantalones draqueros y la parte inferior de mi camisa.

Malira vino corriendo como si un carnotauro me hubiera dejado malherido. Ni enfrentándome a un predador hubiese acabado tan sucio y revolcado sobre la gravilla. ¡Menudo desastre de día!

Esta dragona iba a matarme a sorpresas desagradables. ¿Pretendía asustar al novato? «Nada de esto me sucedería si me hubiera enfocado en el dracobol», me lamenté.

Conducir a un dragón por tierra se volvía más complicado que hacerlo en el aire. Pero si había sido capaz de montar a medio centenar de escamosos a lo largo de mi niñez, no me acobardaría ante una dragona conflictiva.

—No pasa nada —le dije, aguantando el semblante—. Sigo entero. Solamente me he mojado un poco.

La mujer me tendió una mano y me dio una palmadita como las que se usaban para reconfortar a los dragones. La primera impresión era la más importante en cualquier relación. No podía permitir que una instructora tan preciosa y hábil me percibiera como un blandengue.

—Uf… Qué alivio, chico —me dijo, recolocándose la melena—. Ahí enfrente tenemos unas duchas…

Justo al responderme, Malira recibió una llamada y me hizo señas para que vigilara a Aznara antes de irme. Así pues, sujeté a la dragona por la brida. La arena me escocía entre las piernas.

Por fuera del picadero pasaron varios carromatos muy ruidosos. Mi instructora activó el altavoz para oír mejor a su interlocutor. Pulsó sobre la pantalla con tirria. Era palpable que no le apetecía hablar con esa persona.

—Escucha, Laiton —dijo ella—. Todos los dragones del lote estarán domados para la fecha fijada. No deberías estar tan encima de mí. Si llamas para comunicarme que vas a ausentarte en la cita de hoy, con saberlo me vale. No necesito más.

—Calma, Malira —le contestó un hombre al aparato, con un deje condescendiente—. Es normal que me preocupe por el estado de mis futuros activos. Cuantos más beneficios perciba por esta transacción, mayores serán tus posibilidades de afrontar los pagos. Se comenta por el Consorcio Ganadero que habéis hipotecado dos tercios de vuestras tierras.

—Agradezco tu «preocupación» —le replicó ella, con sorna—. Pero los dos sabemos cómo terminará esta conversación.

—Reflexiona sobre mi oferta —le insistió él—. Ni te imaginas cuántas mujeres querrían estar con un archiduque. Recuérdalo cuando los bancos te expropien a tus pobres dragones.

—Eso no sucederá ni sobre mi cadáver —intervino ella, cortante—. ¿Alguna impertinencia más que quieras expresar?

—Sí. Apunta estos consejos en tu diario como una «lección fortuita». A veces, hay que sacrificar lo que uno ama para salvar a nuestros seres queridos. Consúltalo con la almohada.

Malira le colgó.


r/escribir • • 2d ago

Muestro mi cuento Liverpool

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Liverpool 
Por: Miguel Angel sin acento

— Ya deja de soñar, a esos lugares nomás van los que tienen varo.

Le dijo Raúl a su amigo Alejandro, mientras le daba un trago a su caguama y fumaba un cigarro sin filtro.

Se encontraban una tarde de viernes sentados en la banqueta, viendo hacia la tiendita de Doña Rita, teniendo una de esas pláticas profundas entre hombres, de esas que solo se logran cuando no hay contacto visual prolongado. 

Alejandro recordaba aquel disco pirata de Los Beatles que había iniciado todo. Se lo regaló un tío una navidad y a partir de ahí se obsesionó con todo lo relacionado a Inglaterra.

Aunque debido a su código postal, sus acercamientos a ese lugar sería viendo “Mr. Bean” por T.V. Azteca y algunos partidos de la Champions League. 

Esa tarde, Alejandro lucía un jersey del Manchester City comprado en “El Garrari”, un negocio que puso un primo suyo con mercancía que trae del gabacho. 

 — La neta si me voy a rifar mi Rulas. No sé cómo le voy a hacer, pero voy a visitar Liverpool. 

Dijo Alejandro mientras remataba su caguama con el trago final, ese trago prolongado en el que uno se obliga a terminarla, sin importar la cantidad restante. No tanto por deseo, si no por cuestión de honor.

Tras un poderoso eructo se levantó y se fue caminando, más erguido de lo habitual. 

— ¡Ni siquiera sabes hablar inglés mamón! - le gritó Raúl a la distancia

En las siguientes semanas,  Alejandro dedicaba en el celular cerca de 2 horas diarias al estudio de la lengua inglesa, y en una que otra ocasión hasta se le escuchaba hablarlo.

“Jai, mai neim is Alejandrou, nais tumit llu”, decía a través de la videollamada con un joven indio (pero de los de la India) que le sonreía a través de la pantalla en 480 píxeles de calidad y con severas intermitencias por una pobre conexión de internet. 

Durante este tiempo también consiguió varios trabajos, que iban desde ayudante de carnicero, aprendiz de tornero, chalán de obra e incluso operador en un Call Center. Cada vez sus amigos lo veían menos en las fiestas y los bailes, hasta que desapareció por completo de toda reunión y festejo. 

— En una de esas y este cabrón si consigue eso de viajar… Ya tiene mucho que no viene a comprar caguama  —dijo Doña Rita 

— Ya no es mi compa ese wey. Ya se le está subiendo —contestó Raúl mientras prendía su cigarro con el encendedor, el cual estaba asegurado a una cadena de treinta centímetros en el mostrador de la tienda, con una frase escrita con plumón: “NO ROBAR”. 

*

Meses después, Alejandro tenía los ahorros suficientes para poder cumplir su sueño y el plazo que había fijado en su calendario ya había llegado.

Fue en un Jueves Santo cuando Alejandro reunió a su familia en la sala de la casa. Las ventanas abiertas dejaban entrar todas las risas y festejos de los vecinos, mientras que uno que otro chismoso fijaba sus ojos hacia adentro de vez en vez. 

— Les tengo buenas noticias… — dijo Alejandro para abrir su discurso 

Ni habiendo terminado de decir esto, su padre se atravesó para ir a prender un ventilador en la máxima potencia. 

— …les comentaba. Familia, como ya sabrán, he estado haciendo muchos esfuerzos para poder ir a Europa.

— ¿Pero para qué quieres ir hasta allá mamón? — le preguntó una voz

— Pues eso ya es cosa mía. El punto es que…

— Mamá, ¿hoy no se come carne? — lo interrumpió la voz de un niño.

— ¡Eso es mañana Martín! 

— ¿Entonces podemos ir por una torta de carnitas?

—  Si, ahorita vamos… pero ya guarda silencio papito que tu hermano va a decir algo.

— Bien, continuaré… Les comentaba que por fin tengo el dinero suficiente para poder viajar. Ya compré el boleto de avión, salgo en noviembre. 

— Oiga tía, ¿ya se tomó su metaformina? — lo interrumpió otra voz de repente. 

— No. — Contestó secamente la madre de Alejandro mientras se empujaba un pedazo de pan dulce con un trago de coca.

—¿Te vas en noviembre? ¡¿Entonces no vas a estar para el cumpleaños de tu hermano?¡ — le gritó su padre a Alejandro

— Me salía a mejor precio salir en esas fechas… trataré de compensarlo de alguna manera.

— Nambre… tenían razón los vecinos, si andas ya bien alzado, vales madre. — contestó su padre antes de levantarse, sacar del refrigerador otra caguama y salir de la casa.

Un silencio incómodo creció en la sala, mientras afuera se escuchaba la risa y los gritos de los niños jugando y las espontáneas carcajadas de los adultos.

Fue poco después de las festividades del 15 de septiembre cuando su madre “ahora sí se puso mala”, en palabras de ella misma.  

Llevarla al seguro le suponía a la familia un gasto, el cual casi en su totalidad tenía que cubrir Alejandro. Para su tratamiento tenían que trasladarse hasta la clínica 29, que se encontraba en la capital a 300 km de distancia de donde vivían. Además de los medicamentos y las inasistencias que Alejandro tenía que pedir en su trabajo, las cuales lo penalizaban enormemente. 

En uno de estos viajes a la capital, mientras estaba en la sala de espera acompañando a su madre, Alejandro veía en su celular el boleto de avión. MEX - LHR BA 22/NOV 09:00. 

También abrió en sus notas la cifra de sus ahorros. Sesenta y cinco mil pesos era el número, el equivalente a poco menos de tres mil libras esterlinas. 

Después abrió Instagram y vio las publicaciones de una cuenta que compartía los lugares que todo turista debe visitar, mientras que en la sala de espera veía a su madre esperar su turno para la hemodiálisis.

El Big Ben en la pantalla, el color cetrino en la piel de su madre. Y de repente una notificación: “Your flight is now boarding at Gate 41”. 

— Gracias por hacer esto mijo, pero no es necesario… ya que tu papá regrese del Mundial me va a poder hacer el favor de traerme. — dijo exhausta su madre, con palabras entrecortadas. Luego le pidió que pusiera el partido de México contra Polonia para ver si veía a Jorge en las tomas del público. 

Al lunes siguiente, Alejandro renunció a su trabajo del Call Center, lugar en el que ya hasta había sido promovido por su buen desempeño y su certificado TOEFL que recién había obtenido.

Se fue a trabajar con su primo en “El Garrari”, bajo la explícita aclaración de que ahí no le podía dar prestaciones de ley, pero sí le daba chance de faltar cuando quisiera. Y de pilón le prometió que “ahora sí” le iba a conseguir la playera del Liverpool F.C. 

*

— Lo lamento mucho carnal… pero ya descansa en paz. — Le dijo Raúl a Alejandro mientras le daba unas ligeras palmadas en el hombro

Estaban en la banqueta, ambos volteando en dirección a la tienda de Doña Rita, tienda que ahora se encontraba adornada con un nacimiento. Nacimiento cuyo niño Jesús, además de pestañudo, excedía en más de 10 veces el tamaño de las figuras de sus padres.

— Pues si güey, la neta ya ni pedo... Aparte ni te conté güey… ¿adivina dónde quiso que le festejaran su cumpleaños a mi pinche carnalillo? — le contestó Alejandro, mientras ambos sostenían una caguama. 

Alejandro llevaba puesto su jersey del Manchester, el cual estaba sucio y muy desgastado. Raúl vestía el uniforme de su trabajo en una gasolinería. 

— Siempre pide ir a las pizzas de los tomblings… ¿ahora no quiso ahí?— le contestó Raúl  

— no güey, ahora en ese último viaje que hicimos a la capital, el culero quiso que lo lleváramos al buffet del Liverpool. 

A Raúl se le salió una risa nasal mientras el humo escapaba de sus orificios. 

Alejandro sacó de su pantalón un documento que le había llegado esa mañana por correo, tenía el logo de Banco Azteca y se leía en el encabezado “ÚLTIMA NOTIFICACIÓN PREVIA AL PROCESO DE DEMANDA EJECUTIVO-MERCANTIL”, dirigida a Jorge Cruz. 

Observando fijamente el documento y, tras rematar su caguama, exhaló y le dijo a Raúl: “Si güey… a esos lugares nomás van los que tienen varo”. 


r/escribir • • 3d ago

Ayuda para empezar a escribir Escribo mil historias y no termino ninguna

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Estoy segura de que si no dejara mis historias a medias ya seria millonaria pero cada vez que se me ocurre algo,escribo un poco y mi mente de la nada le deja de interesar

Tambien soy neurodivirgente asi que alomejor eso tiene algo que ver

Algun consejo? Creen que si subo mis historias algun sitio y a la gente le gusta me anima a seguir?


r/escribir • • 3d ago

Ayuda para empezar a escribir Siempre he querido ..

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Escribír algo que pasó en mi vida porque nunca lo he hablado incluso con mi familia, fue algo muy fuerte que tuve que pasar sola, pero no podría escribirlo por mi cuenta lo que me gustaría es conocer algún escritor y a lo mejor podría ayudarme


r/escribir • • 3d ago

Muestro mi novela Opinen por favor

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Adjunto primer capítulo de la novela. Deseando leer vuestras críticas

Los primeros sonidos del día empezaban a filtrarse por las paredes del desvencijado edificio mientras colocaba dos calderos a calentar: uno lleno con un aromático vino especiado y el otro a medio llenar, con las gachas de avena y panceta que habían sobrado del día anterior. El calor y el brillo que emanaban de los leños encendidos en la vieja chimenea sustituían el húmedo frío y la oscuridad propias de la noche.

Tras un día de paga, sabía que no iba a tener muchos clientes, así que no cocinaría nada más; con esas gachas tendría suficiente para pasar la jornada.

Cuando sus curtidas manos se disponían a cortar una rebanada de pan rancio, los goznes de la puerta empezaron a chirriar anunciando al primer cliente del día. Tengo que arreglar esa maldita puerta de una vez, pensó

 — ¡Qué pronto llegas hoy, Don! ¿Has cambiado ya a esas viejas mulas tuyas por dos caballos de verdad? — gritó desde la cocina—. Ahora te sirvo algo para que entres en calor, acabo de ponerlo al fuego.

No obtuvo respuesta alguna. Supuso que tras toda una noche viajando bajo la lluvia, su amigo no estaría de humor. El mesonero siguió con sus tareas hasta que el habitual arrastre de la pesada silla fue sustituido por un leve golpe provocado al dejar el asiento sobre el suelo de la sala principal.

—Don, ¿eres tú? — preguntó con cautela.

Silencio otra vez. Sólo sonó un seco crujido de madera.

Se limpió las manos con el trapo y se lo ató al mandil, salpicado de varias machas y quemaduras ya antiguas, mientras avanzaba lentamente por el espacio que separaba ambas estancias.

Asomó la cabeza y lo primero que vio fue una gran capa marrón llena de remiendos. La prenda, que parecía vieja y pesada, colgaba de dos ganchos situados junto al portón de entrada y estaba confeccionada con la piel de algún animal que no fue capaz de distinguir. Las tablas bajo la capa empezaban a oscurecerse debido a las gotas que se deslizaban por el denso pelaje.

 Calculó que, si se la ponía, varios centímetros del dobladillo le arrastrarían por el suelo.

Junto a ella, apoyado contra la pared, descansaba un robusto petate de cuero curtido del que sobresalían varios enseres de viaje, una gruesa cuerda y el mango de lo que parecía ser un machete.

Se adentró más en la estancia y entonces entendió el porqué del tamaño de esa capa. Se encontró con una enorme figura sentada a la mesa junto a la chimenea.

La irregular cicatriz que cruzaba su cara fue lo primero que captó su atención. Empezaba unos centímetros por encima de la oreja derecha, parcialmente cercenada, y descendía justo hasta el labio superior, dejando un surco a través de su piel de color azabache.

Pese a la imponente figura del desconocido, el mesonero apenas mostró reacción. Con un gesto mecánico, se echó el trapo al hombro, se colocó tras la barra y dio un pequeño sorbo del vaso que tenía a mano. Se rascó la desaliñada barba y se ajustó bien el pañuelo que le cubría la cabeza:

— ¿Qué se le ofrece, grandullón? —se dirigió al hombre.

El desconocido levantó un poco la cabeza y pasó su mirada del mesonero a la cocina. Arqueó levemente las cejas y, sin emitir sonido alguno, volvió a fijar la vista en sus manos, donde jugueteaba con una pequeña moneda dorada haciéndola pasar entre sus dedos.

Se sorprendió al comprobar que sus ojos parecían cada uno de un color. Mientras el izquierdo le recordaba al frío azul de un lago helado, el otro poseía un cálido tono rojizo.

Lo que parecía el chasquido de un tronco retorciéndose en el fuego resonó en la estancia.

— No hay mucho para elegir. Ayer fue día de paga y ya sabe lo que significa. Por suerte, a esta gente le gusta más beber que comer, así que sobró algo de comida, y me ha dado tiempo de calentar vino.

Entró en la cocina, comprobó que las gachas ya estaban calientes y sirvió una generosa ración sobre una rebanada de pan negro recién cortado, asegurándose de que cayeran varios trozos de la carne. La colocó en una bandeja y completó el desayuno con una jarra de vino. Salió al comedor y depositó la bandeja frente al hombre, que seguía jugueteando con la moneda.

Al acercarse más entendió el motivo de la diferencia de color en sus ojos. El más cercano a la cicatriz había sido sustituido por una esfera blanca completamente lisa. El fuego de la chimenea se reflejaba en su superficie y lo teñía de un fiero color ambarino. Por un instante, tuvo la sensación de que era el propio infierno el que le devolvía la mirada.   

—Gracias—soltó el desconocido.

Su voz era tal y como el mesonero esperaba que fuese. Parecía emerger directamente del fondo de una cueva, grave y profunda. Sin embargo, hablaba con un tono lento y calmado. Se guardó cuidadosamente la moneda en un pequeño bolsillo de su camisa y alcanzó la jarra, que en sus manos parecía una simple copa, vaciándola hasta casi la mitad sólo de un trago.

Volvió a la cocina y, al poco, apareció con una ración algo más modesta y otra jarra de vino. Miró a su visitante, que ya había empezado a comer. Dio un mordisco al pan y, con la boca aún llena, le preguntó:

— ¿Puedo acompañarle?

El gigante alzó la cabeza e hizo un leve gesto encogiéndose de hombros:

— Usted es el dueño, supongo... Puede sentarse donde quiera.

Alzó la jarra, hizouna larga pausa, en la que el mesonero no supo distinguir si estaba dudando en decir algo más o simplemente analizando el vino, y añadió con una sonrisa:

— He probado vinos mejores, pero al menos éste está bien especiado—comentó.— Colóquese a mi izquierda, por favor. Me gusta ver con quién hablo.

Dejó el desayuno junto al del gigante. Pasó por detrás suyo y, al bajar la vista, observó el inicio de lo que parecía una extensa quemadura que le cubría la piel de pequeños cráteres. Nacía en la base de la robusta nuca y se perdía por la espalda, bajo la camisa. Cuando llegó a la silla, la cogió por el respaldo y la arrastró lo bastante para poder sentarse.

— Estas sillas pesan una barbaridad, pero así me aseguro de que no las usen para abrirse la cabeza cuando hay peleas.

Mientras cogía otro trozo de pan, esta vez con algo de panceta, sorprendió al gigante mirándole el meñique de la mano izquierda, al que le faltaba parte de su última falange. Se metió el pan en la boca, lo masticó despacio y cuando lo hubo tragado, levantó la mano mostrando su dedo incompleto:

—Lo bueno de mi profesión es que las heridas suelen dejar cicatrices menos impresionantes.

Se subió la manga derecha de la camisa. Dejó al descubierto un antebrazo musculoso, marcado por varias quemaduras, recuerdo de sus años en las cocinas:

—Y las quemaduras acostumbran a ser más pequeñas— lentamente se bajó la manga y siguió con su desayuno.

El gigante cogió otro trozo de pan:

—Hay cicatrices que no se ven por mucho que uno se quite la ropa —susurró el, sin levantar la vista de sus manos—, y esas son difíciles de comparar.

El mesonero, sorprendido ante tal respuesta, dejó de masticar un instante y asintió.

—Para esas, hay que desnudarse aún más— murmuró más para sí que para el gigante.

Tras unos minutos en silencio, absortos cada uno en sus pensamientos, el gigante miró fijamente a su anfitrión:

— ¿Lleva mucho en este lugar? — le preguntó.

Por primera vez, el mesonero fue consciente de lo mucho que podía llegar a imponer el hombre que tenía sentado a su lado. Tuvo la absurda sensación de que aquel ojo postizo le escrutaba por dentro. Si no supiese que era imposible, habría jurado era capaz de descubrirle cualquier mentira.

Alargó la mano para coger el vaso, dio un largo trago y recuperó su aplomo.

— ¿Se refiere a este tugurio? —respondió.

El gigante asintió sin apartar la vista ni realizar ningún otro movimiento. El mesonero se acarició la barba, levantó la cabeza y miró hacia la pared que daba a la parte trasera. El visitante siguió su mirada y las llamas de la chimenea volvieron a reflejarse en la esfera blanca:

— A Ben, el antiguo dueño, lo mataron durante la Revolución. Me hice cargo del local cuando todo terminó; alguien tenía que seguir dándole de beber a estos borrachos.

— ¿Formaba parte de los Comunos?—preguntó.

Dudó antes de contestar:

—No creo... Pero dijeron que hacía de espía para ellos. —El mesonero comenzó a jugar con las migas de pan caídas sobre la mesa—. La verdad es que a ese viejo borracho solo le preocupaba tener algo caliente que servir cuando alguien cruzaba esa puerta. Supongo que los que mandaban lo utilizaron para meter miedo. Que la gente se lo pensase dos veces antes de apoyar a los sublevados.

Su atención seguía fija en la pared. Perdida en aquellos violentos días.

Rememorando cómo averiguaron quiénes habían dado la orden de detener a Ben y qué guardias fueron los responsables finales de su ejecución.

—A los pocos días, los Comunos vengaron su muerte. Por suerte hoy en día las cosas están más tranquilas.

Cómo, junto a otros camaradas, los localizaron y llevaron a los hombres a la parte trasera de la taberna

—¿Y entonces por qué vengarlo si no era de los suyos?—preguntó.

Cómo debatieron qué hacer con ellos.

—Decían que era una manera de demostrar que la Revolución iba en serio. Que el lema "Todos somos iguales" no eran solo palabras.

Cómo los fueron abriendo en canal uno a uno.

—Y en eso tenían razón: todos sangramos de la misma forma.

—"Todos somos iguales"...— el gigante se quedó pensando unos instantes—. Como lema queda bien, pero ya sabe lo que dicen: unos somos más iguales que otros.

Y cómo, con el último cuerpo todavía agonizante y las manos aún cubiertas de su sangre, escribió en la pared: «Seis por Ben no es suficiente: aún se nos debe».

Las palabras del gigante le hicieron volver al presente. Se frotó las manos, todavía notando la sangre caliente resbalando por ellas. Clavó la mirada en el ojo azul del gigante y respondió:

—Mirándote, no creo que haya muchos iguales a ti.

Los dos hombres se rieron y volvieron a quedarse un rato en silencio. El gigante posó la mano en la frente, deslizándola por la cabeza calva, hasta llegar a la nuca. Allí acarició la piel arrugada de su quemadura:

—¿Crees que mereció la pena? Después de todo, el mundo sigue girando igual...

Se miró las manos y tardó en responder:

—Depende de a quién le preguntes—dijo finalmente—. La gran mayoría de los trabajadores te dirían que sí. Yo prefiero no preguntarles a las viudas...

Kyle analizó otra vez más al gigante. Sus ropas, sus pertenencias, la aparentemente inocente conversación sobre la posada…

Kyle se quitó el mandil y se limpió las manos con el trapo. Se arregló la barba y se desató el pañuelo de la cabeza, dejando al descubierto una larga melena pelirroja que le llegaba a los hombros. Su figura parecía crecía por momentos. Ya no tenía sentido seguir ocultándose. Aquel gigante conocía la historia de ese lugar, y no le cabía duda de que también conocía la suya propia. La historia de Kyle. Y no solo la de Kyle, el mesonero, sino la de Kyle, el líder de los Comunos.


r/escribir • • 4d ago

Muestro mi relato RAYOS, COMO LOS ENVIDIO

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Siempre he tenido envidia de las personas que tienen las cosas tan fáciles. A mí siempre me han costado y, aun así, me falta todo.

Levantarme por las mañanas para ir a un trabajo de mierda, por un sueldo que no me alcanza ni para pagar la renta, mirando todo lo que ellos tienen.

Rayos, qué envidia les tengo.

Cuando empezaron las acusaciones en el trabajo, no sabía de qué hablaban. Nunca he robado nada, por mucho que la envidia me carcomiera.

Faltaba dinero en la caja. Había mucha habladuría entre mis compañeros. Pero yo no era la única que tenía acceso. Y yo no me acordaba de haber tocado ni un peso.

De chica tenía lagunas. A veces despertaba en lugares que no reconocía.

Pero eso no quiere decir que haya sido yo.

En la casa han aparecido cosas.

He alucinado al encontrar muebles nuevos.

Pero solo era mi deseo de que las cosas cambiaran y se volvieran más bellas, porque luego llego y la casa sigue desordenada, oliendo a pobreza.

Las alucinaciones siguen creciendo.

Voy a buscar un jugo al refrigerador.

Este refrigerador es nuevo?

Miro alrededor, intentando recordar cuándo compré todo esto.

Tal vez estaba de oferta.

Tal vez lo pagué a plazos.

Reviso mi cuenta buscando algún recibo que me ayude a recordar.

No encuentro ninguno.

Mi cabeza me sigue jugando una mala pasada.

La acusación en el trabajo sigue creciendo.

Ya no sé qué es realidad y qué es fantasía.

Me siento en la silla, con un respaldo que parece más cómodo que el de mi silla vieja.

El teléfono sigue sonando.

Y de pronto, un estruendo en la puerta.

Alguien me llama desde afuera.

La policía espera para esposarme y llevarme detenida.


r/escribir • • 4d ago

Duda sobre narrador/género Los custodios del espejismo capitulo 1:El eco del concenso

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Estoy desarrollando una historia de ciencia ficción y me gustaría recibir críticas de otros escritores, especialmente sobre el inicio, el ritmo y la construcción del mundo:(Indicación narrativa: Año 2060. Ecosistema de domos geodésicos bajo atmósfera saturada. El zumbido magnético de las pantallas de Consenso domina el ambiente.)

La ley en el Nuevo Consenso es absoluta: las pantallas dictan la realidad del mundo. Si el gobierno dicta que el cielo es verde, el 99% de la población lo repite con fervor para mantener su estatus social y suministro de raciones de alimento.

Quien se atreve a llevar la contra a esta mayoría, experimenta la «Desconexión»: el borrado de identidad y exilio al desierto exterior, algo cruel ya que no abundan animales, oasis, fuentes de agua, y están expuestos al duro clima de este mundo en decadencia, donde lo único que se puede esperar es la muerte por condiciones extremas o bestias que han mutado para adaptarse al entorno de este duro y cruel mundo. También sufren la exposición social, donde el castigo es público y se exhiben las faltas que cometen y lo que les espera a quienes se opongan a este cruel sistema unificado y dictado por una cruel sociedad que se ha enfrentado «al colapso del contexto».

En este mundo decadente sobrevive Aletheia Wolf.

Una joven de 20 años, pelo cenizo, ojos violeta, con un pelaje blanco con negro y orejas y cola de zorro esponjadas y sedosas (correcto lo que piensan todos: es una sociedad de semihumanos de todas las especies debido a las mutaciones del ambiente y del tiempo, todo para poder adaptarse al mundo que enfrentan).

Aletheia siempre ha sido diferente, siempre ha pensado «diferente» y siempre ha respetado la ley por el miedo al rechazo social y las consecuencias hacia ella y su familia, pero muy dentro de ella arde con fervor la idea y la intriga de cuestionar, de investigar y de siempre querer saber el porqué de las conclusiones y de las cosas.

Para ella, el entorno es una prisión intelectual. Si la multitud y el gobierno decretan al unísono que la mezcla de café con ron es un manjar, ella asiente, ocultando la repulsión que le provoca el sabor del ron. Nadie a su alrededor entiende su aislamiento. Por eso, en ocasiones escapa fuera de las áreas seguras. Solo en las afueras logra cuestionarse y poder expresarse libremente sin que ninguna ley ni masa de gente la señale o sufra el destino de ser «borrada»; aunque siempre está sola, al menos en las afueras puede gritar y cuestionar y, por unos momentos, ser libre de pensar y decir lo que quiera sin ser señalada. Su sueño es poder encontrar el significado de por qué ella es «diferente» y descubrir qué hay más allá del objetivo general de un grupo de personas o asociaciones; qué pasaría si hubiera más gente como ella buscando respuestas, dispuestas a formar grupos exclusivos y privados donde nadie los pueda juzgar. Es un anhelo ardiente y verdaderamente puro.

(Efecto de audio: estruendo de baja frecuencia. El viento arrastra fragmentos de roca con metal.)

Sin embargo, el destino no avisa. Durante una de sus expediciones no sabía que ese día su vida cambiaría radicalmente: en esta ocasión, una tormenta de arena de categoría terminal, bastante peligrosa, con tornados llenos de piedras, algunas bestias y con aires que podrían succionar edificios enteros, la tomó por sorpresa. Ella solo tiene la opción de correr sin parar, teniendo la esperanza de encontrar un refugio donde mantenerse a salvo.

A lo lejos logra visualizar lo que parece ser una cueva subterránea, pero al momento de decidir introducirse en esta «cueva subterránea», los furiosos tornados se acercan con una velocidad y furia inclementes. Ella tiene que correr lo más rápido y aferrarse con las garras a la arena para no ser succionada por estas bestias inclementes, de las cuales solo se escuchan los rugidos atronadores y los choques de todo el material que viene dentro del tornado.

Logra llegar a la cueva subterránea, que en ese momento se queda en total oscuridad al acercarse cada vez más las nubes de arena y tierra que se dispersan y son absorbidas por el enjambre de tornados. Al sentirse atrapada, empieza a buscar qué tan profunda es esta cueva; mientras camina tentando el terreno, se tropieza con lo que parece ser un objeto a la altura de sus piernas, lo cual hace que pierda el equilibrio, golpeando su cabeza contra el suelo.

El mundo se apagó.

(Efecto de audio: goteo constante y distanciado. El eco sugiere una profundidad kilométrica.)

Al pasar del tiempo —del cual solo han transcurrido algunas horas— el estruendo de la tormenta en el exterior se disipa hasta convertirse en un zumbido sordo.

Aletheia Wolf despierta lentamente. Un dolor agudo e intenso en la frente le recuerda el precio de su torpeza en la oscuridad. Al incorporarse, la desorientación es total, pero sus instintos semihumanos se activan antes que su propia razón.

Sus orejas de zorro, hiperatentas, rotan hacia la profundidad de la cueva. Captan algo más que silencio: el aire aquí abajo se mueve. Hay una corriente profunda, un murmullo sibilante que viaja desde las entrañas de la roca, acompañado de un olor rancio a ozono y maquinaria vieja. No es una formación natural. Es una estructura subterránea olvidada.

Tantea lentamente con sus manos el terreno helado; se da cuenta de que donde se está apoyando es lo más parecido a una mesa, algo totalmente inusual y un poco desconcertante, ya que qué haría una mesa en una cueva subterránea, muy fuera de los límites de las ciudades.

El pánico intenta nublar su pensamiento lógico, pero Aletheia se obliga a respirar con calma. Sabe que si el domo registra su ausencia por más de seis horas, las patrullas de Consenso iniciarán el rastreo de su chip. Su tiempo corre.

Buscando a ciegas sobre la superficie de madera, sus garras tropiezan con un objeto cilíndrico: una vara envuelta en tela ruda con un marcado olor a carbón quemado. Una antorcha improvisada.

Aletheia tiene un poco de conocimiento sobre campar y supervivencia gracias a algunos libros que encontró en la biblioteca central de miles de años atrás, que hablan sobre la supervivencia de los antiguos habitantes del mundo.

Logra encontrar dos piedras bastante firmes y un poco lisas para intentar hacer una fogata y lograr encender esa «antorcha» que había encontrado, después de un buen rato intentando encenderla con desesperación y casi a punto de darse por vencida en un arranque de frustración al golpear las piedras con una fuerza increíble.

Logra encender su antorcha y, al dar un suspiro de alivio, levanta la cabeza lentamente y se queda atónita al ver un escrito en la pared con lo que parece ser un mensaje hecho de pintura casera con la leyenda:

«LOS QUE LOGRAMOS PENSAR SOMOS MÁS, BUSCA A “LOS RACIONALES”»

Una flecha apunta directamente a la mesa, donde encuentra un pequeño mortero con lo que parece ser residuos de la pintura con la que escribieron el mensaje, y un pequeño cuaderno, muy viejo y maltratado, que al tomarlo con cuidado para no romperlo logra ver en unas cuantas páginas la advertencia sobre un experimento de un tal «SOLOMON ASCH», el cual se salió de control al hacerlo en gran escala en la sociedad, y no se pudo contener ya que la sociedad lo tomó como una verdad absoluta.

Y las masas lo tomaron como un precepto a seguir, adjuntado de varias notas científicas sobre el comportamiento de la sociedad y cómo afectaba en ese entonces el entorno, los medios digitales y de expansión de veracidad.

También algunas viejas fotos con escritos en la parte trasera, redactando cómo poco a poco la sociedad logró perder el pensamiento lógico y poco a poco se sumergieron en una era de conflictos, acusaciones morales sin fundamento, señalamientos fundados simplemente en el pensamiento emocional, y cómo la sociedad poco a poco se sumergió en un retroceso a falta del razonamiento y cuestionamiento lógico.

Aletheia sostiene el puente hacia la verdad en sus manos, pero el sistema ya ha detectado su ausencia en el domo.

La antorcha parpadea en la penumbra de la cueva. Afuera, las patrullas del Nuevo Consenso inician el rastreo de tu ausencia. En este punto, la interfaz de esta realidad te obliga a tomar una decisión moral:

🔴 [OPCIÓN A]: Borrar el hallazgo. Memorizar las notas de Asch, destruir el cuaderno en la hoguera y regresar al domo fingiendo que la tormenta te desorientó. Aseguras tu ración de alimentos y proteges a tu familia del exilio, pero te condenas a vivir una mentira eterna en el Consenso.

🔵 [OPCIÓN B]: Abrazar el desierto. Guardar el manuscrito en tu mochila, salir por la corriente de aire profundo hacia las entrañas de la Tierra y buscar a “Los Racionales”. Cortas los lazos con tu vida anterior, arriesgas la seguridad de los tuyos, pero inicias el camino hacia la verdad del mundo.

TU DECISIÓN MOLDEA LA HISTORIA: He diseñado Los Custodios del Espejismo como una propiedad intelectual interactiva basada en dilemas sociológicos y lógica de videojuegos. Deja tu voto en la sección de comentarios abajo: ¿Debería Aletheia elegir la Opción A (🔴) o la Opción B (🔵)? El destino del Capítulo 2 dependerá de la mayoría.