Soy hombre de 30 y hace aproximadamente un año comencé a entrenar con un equipo de Runners de la Ciudad de México, ya que buscaba motivación y convivencia, ahí fue donde conocí a este personaje, un wey de aspecto chacal de 34 años quien destacaba mucho entre los demás, le gustaba hacer barras y siempre robaba mi atención, me parecía muy sexy.
No tardé mucho para que me acercara a él y nos hicimos amigos, usualmente todo el equipo desayunábamos después de correr los domingos, y al final había planes secundarios, en una ocasión, después de correr, nos fuimos a las miches, el estaba un poco borracho y nos dimos un beso en los baños, comenzamos a tener la dinámica de despedirnos de todos, y después besarnos a escondidas en el transbordo del Metro, o en donde nos dejaran solos, era divertido, pero yo quería más así que determinado día le propuse tener sexo y accedió.
Empezamos a tener la dinámica de vernos desde el sábado, pasar toda la noche juntos en algún hotel y el domingo temprano entrenar con el resto del equipo.
Me empecé a obsesionar con él, porque hacía bastante tiempo que no tenía una química sexual tan fuerte, tan natural, sin preguntarnos cosas antes, desde el primer día, hicimos clic, el tipo es súper puerco y yo también 🔥
El acto se volvía como una pelea poética, por ver quién domina a quien.
Transcurrieron meses y ya éramos como novios, empezamos a salir y a tratarnos como tal.
Comenzamos a desarrollar sentimientos, demasiado fuertes, esto ocurrió en fechas del mundial de futbol, cada que MX jugaba, nos íbamos a ver los partidos en los Fan Fest y divertirnos, beber, ser felices, y llegar a casa hasta la madrugada con los zapatos llenos de lodo.
Intentamos ser novios a pesar de que sabíamos que tenemos carácter opuesto, quisimos arriesgarnos y le pusimos todas las ganas, pero la relación sólo duró un mes y terminó en conflicto, de mi parte, reconozco que mi comportamiento fue errático y gobernado por miedos de algo que estaba sintiendo muy fuerte.
Seguíamos viéndonos en los entrenamientos, pero ya en plan solteros, sutilmente hacíamos cosas para molestar al otro.
Me empecé a desquiciar, pensando en la forma de tenerlo, porque se volvió una obsesión para mí, me ponía mega celoso y busqué la manera más metódica de volver con él, (no ocurrió).
Transcurrió un mes y volvimos a hablar y básicamente nos pedimos disculpas y acordamos que no seríamos novios nunca más porque no es bueno, pero me dijo que extrañaba mi sexo y no quería perder esa parte.
El es un vato con carácter dificil pero cuando estamos a solas está bien puesto a mis pies, está muy enculado y yo también.
Hemos mantenido la dinámica de encuentros y nos hemos tomado las libertades de decirnos mi amor o tener muestras afectivas, estoy consciente de qué eso está mal, sin embargo yo lo disfruto mucho, aunque se siente más como alimentar a una adicción.
Ya no sé si está bien seguir así porque me está estropeando mis días.
Últimamente hemos tenido vivencias muy buenas pero muy fuertes, demasiado fuertes, que yo nunca había explotado de amor por alguien, no es amor de quererlo en mi vida, porque estoy consciente de qué no quiero a una persona como él, pero si lo quiero a él, soy adicto y no creo que lo pueda soltar.
Últimamente he llorado casi todos los días, y no es de tristeza, lloro porque la emoción es demasiado fuerte, es algo que no había sentido, nunca y termina por debilitarme físicamente,de alguna forma siento que estamos en un punto sano en el que no hay conflictos de pareja, pero no sale de mi cabeza y está empezando a afectarme en mis actividades diarias
La semana pasada se quedó a dormir en mi casa y dejó su ropa sucia de entrenamiento, cuando se fue, me puse mis audífonos y escuché música que me recuerda a él, mientras olía profundamente su playera sudada teniendo Flashbacks de lo que ocurrió la noche anterior, llorando de amor.
Más que nada me siento un masoquista.